La Biblia a veces alude al valor de las perlas a modo de ilustración. Refiriéndose al incomparable valor de la verdadera sabiduría, Job dijo: “Una bolsa llena de sabiduría vale más que una llena de perlas”. (Job 28:18.)
Jesucristo aconsejó en el Sermón del Monte: “No den lo santo a los perros, ni tiren sus perlas delante de los cerdos, para que nunca las huellen bajo los pies, y, volviéndose, los despedacen a ustedes”. (Mt 7:6.)
Jesús quiso decir que si una persona no muestra aprecio por lo espiritual, como es propio de animales irracionales, no se debe insistir en compartir conceptos y enseñanzas espirituales con ella.
Tales personas corruptas pisotearían los valores espirituales e injuriarían u ofenderían al que intentara compartirlos con ellos.
Jesús también ilustró el valor inapreciable del Reino de los cielos con “una perla” de valor tan grande, que un comerciante viajero que buscaba perlas excelentes “prontamente vendió todas las cosas que tenía, y la compró”.
(Mt 13:45, 46.)
Así Jesús mostró que una persona que apreciara la verdadera importancia de alcanzar el Reino de los cielos debería estar dispuesta a deshacerse de todo a fin de lograrlo.
(Compárese con Mt 11:12; Lu 13:23-25; Flp 3:8-11.)




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