[REPOSO MENTAL, comentario 67].
Entonces vino el extraordinario nacimiento del Buda en un jardín de “sales” (un tipo de árboles) llamado el jardín de Lumbini. Cuando la reina quiso afianzarse de una rama del sal más alto del jardín, el árbol lo hizo posible inclinándose hacia ella. De pie, y afianzándose de la rama, ella dio a luz. “Él salió del vientre de su madre como un predicador que desciende de su cátedra, o un hombre que baja por una escalera, con ambas manos y ambos pies extendidos, sin mancha de impureza del vientre de su madre [...]”. “Tan pronto como nace, el [futuro Buda] coloca ambos pies firmemente en el suelo, da siete grandes pasos hacia el norte, con un dosel blanco por encima de la cabeza, y examina las cuatro partes del mundo, mientras exclama con sonido inigualable: Yo soy el principal, el mejor y el primero del mundo; éste es mi último nacimiento; nunca más volveré a nacer”.