[REPOSO MENTAL, comentario 14].
Rius se muestra convencido de que la actual situación económica lleva a más pacientes al médico por patología derivada de su estrés. “No es sólo ahora por la recesión económica, ya que desde hace tiempo se aplican modelos de organización sociolaboral que abocan al estrés por la incertidumbre sobre el futuro, la inestabilidad, la saturación... Hablamos de deslocalizaciones empresariales y cambios de puesto o geográficos, de los intensos horarios que dificultan la conciliación entre vida laboral y personal, el trabajo por debajo de la cualificación del empleado, la pérdida de autonomía, la imposibilidad del propio trabajador de organizarse las tareas”, asegura Artazcoz. Estudios de las universidades estadounidenses de California, Los Ángeles y Michigan han comprobado, al estudiar a trabajadores durante tres a diez años, que tiene mayor efecto en un deterioro de la salud la incertidumbre laboral que la misma pérdida del empleo. Artazcoz cree que sí pueden las dificultades económicas actuales favorecer que más personas sufran estrés porque las hacen más vulnerables: están dispuestas a trabajar más y en peores condiciones, lo que favorece que a corto plazo sufran estrés (y esto ya ocurre habitualmente con personas que sufren mucha presión por representar la única fuente de ingresos, y limitados, de la familia; en consecuencia, deben pluriemplearse).