[EL DIOS EMOTIVO, comentario 166]
La sabiduría es igualmente fundamental, puesto que para poder decidir bien se necesita de ella. Las leyes morales establecidas por Dios son fruto de decisiones divinas, basadas en conocimiento y sabiduría supremos. Por lo tanto, cuando Adán y Eva prefirieron escuchar las sugerencias de la “serpiente antigua”, que implicaban un alejamiento de la guía divina, estaban eligiendo un camino que no podría conducir a nada bueno ni estable. De hecho, el resultado es actualmente evidente.