Mola la nieve..., pero que sea de adorno. Vivir todos los días andando como los patos en suelo nevado o helado termina cansando. Y conducir un coche con los nervios en tensión ante la mínima derrapada, cansa psicológicamente un montón (sobre todo si el coche no es tuyo, ufff) (con cadenas, eso sí. Sin cadenas, ni puedes sacar el coche del aparcamiento). Pero con una semana rodeado de nieve, se te quedan las piernas musculosas que serían el delirio del hilo "de las piernas" masculinas. Bueno..., hay que trabajarlas esquiando, claro. Si te quedas en casita en la chimenea, ni piernas, ni ná.
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