Tolomeo I y Tolomeo II de Egipto (todos los nuevos faraones greco-macedonios de Egipto se llamaron Tolomeo y fueron conocidos después por sus apodos) fueron unos grandes patrocinantes de la cultura, y fundaron en Alejandría un Museo.
Este Museo era una mezcla de centro de investigaciones, biblioteca y centro de estudios avanzados. Ahí se buscaba recopilar todo el saber de mundo, conocido y desconocido.
En esa época había tres importantes centros de judíos en en el mundo, los de Mesopotamia, desde Nabucodonosor, los de Judea, que en ese momento pertenecían al reino tolemaico, y los de Egipto, especialmente en Alejandría (y también en Cirene, actual Libia del Este), mas algunos grupos en diversos reinos helenísticos (sobre todo en la Siria y Asia Menor, que eran Seleucidas, al igual que Mesopotamia).
Los judíos mesopotámicos habían adoptado el idioma comercial y "língua franca" arameo, y al volver a Jerusalén siguieron hablándolo. El arameo es familia del hebreo, por ser un idioma semita vecino. Los escritos de La Ley y los demás libros de la literatura religiosa judía, estaban escrito en hebreo. Los judíos creían que ese era el idioma de Yahveh, el idioma de Dios, e incluso creían que había sido el primer idioma de la humanidad, hasta la torre de Babel. Por eso los judíos eran altamente reacios a traducir sus textos religiosos.
Los judíos arameo parlantes podían aprender fácilmente el hebreo para realizar estudios bíblicos y lecturas, por ser idiomas afines.
Pero había una fuerte colonia en el mundo greco parlante de Alejandría, que era realmente una ciudad griega, capital de un Egipto nativo. Y siendo la cultura helenística tan atractiva, ya a muchos judíos les era difícil la comprensión y lectura de los textos en hebreo.
También existía la costumbre alejandrina de decomisar (pedir prestado) todo libro que pasara por la ciudad, y copiarlo, además de traducirlo al griego, para incorporarlo a la biblioteca del Museo.
Por lo tanto los Tolomeos apoyaron la traducción de los Libros hebreos de La Biblia al griego.
La tradición dice que fueron setenta o setenta y dos sabios traídos desde Jerusalén, los encargados de la traducción. Y que fueron colocados aparte unos de otros, y "milagrosamente" dieron como resultado la misma y exacta traducción.
A esa traducción se la conoce como la Septuaginta, y durante siglos fue la base de las Biblias de muchos judíos y posteriormente, de los cristianos.
El numero setenta y dos es un número kabalistico acadio-sumerio, ya que son 12 veces 6, o 6 veces 12, como quieran, siendo el seis y el doce tan repetidos en la numerología.
Lo que si parece mas difícil es que 72 traductores hubieran cometido los mismos errores. La septuaginta tiene tantos errores, que se reprodujeron y agrandaron al retraducirla al latín, que a partir de los siglos XIX y XX se opto por volver a traducir directamente del hebreo.
Una de las frases mas controversiales es en la que el profeta Elias le dice al rey que nacería un niño de una joven mujer y seria llamado Enmanuel. El pasaje en si es difícil de entender en su exacto momento, por no entenderse el porque Elias le dijo eso al rey.
Pero si sabemos que desde el exilio babilónico existía entre los judíos un movimiento mesiánico que esperaba un rey de la casa davidica de Juda, que haría prevalecer La Ley a todo el mundo, incluyendo los gentiles, desde Jerusalén.
Los judíos grecos, influidos por las culturas helénicas y egipcias, queriendole otorgar a ese mesías un origen divino (como tantos héroes griegos, incluyendo Alejandro), tradujeron la palabra hebrea de joven mujer o adolescente casadera (es decir, que había menstruado) por "Virgen" en griego. Y esos mesiánicos vieron en esa frase la señal de el nacimiento de un futuro mesías.
Hoy en día muchas denominaciones cristianas no aceptan las nuevas traducciones del Viejo Testamento directas del hebreo, y solo.aceptan la Septuaginta. Ese es el motivo, aparte de la acaceptación o no de algunos libros en el canon o índice, de que existan Biblias con algunas diferencias.
Última edición por Guanche; 06-nov.-2016 a las 15:10
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