la Ley mosaica Contenía algo más de seiscientas disposiciones, cifra que pudiera parecer elevada, pero que no lo es tanto en comparación con otros códigos, como el federal de Estados Unidos, que a finales del siglo XX comprendía más de ciento cincuenta mil páginas y que cada dos años incorpora unas seiscientas leyes más. De*modo que, atendiendo solo al volumen, las legislaciones humanas dejan pequeña a la Ley mosaica.
La Ley mosaica exaltaba la soberanía de Jehová
La Ley respaldaba la norma de santidad de Jehová
La Ley respaldaba la justicia perfecta de Jehová
La Ley manifestaba misericordia al reconocer que no*toda ofensa era deliberada
La Ley salvaguardaba los derechos individuales
La Ley regulaba hasta los conflictos bélicos
La Ley también protegía a las mujeres, los niños y las familias, y dictaba medidas orientadas a su cuidado. Ordenaba que el padre y la madre brindaran a los hijos atención y educación espiritual constantes
La Ley no se dio a toda la humanidad. Jehová hizo un pacto, o acuerdo, con los descendientes de Jacob, quienes llegaron a ser la nación de Israel. Jehová dio sus leyes a esta nación solamente. La Biblia muestra esto claramente en Deuteronomio 5:1-3 y Salmo 147:19, 20.
El apóstol Pablo hizo la pregunta: “¿Por qué, pues, la Ley?” Sí, ¿con qué propósito dio Jehová su ley a Israel?
Pablo contestó: “Para poner de manifiesto las transgresiones, hasta que llegara la descendencia a quien se había hecho la promesa . . . Por consiguiente la Ley ha venido a ser nuestro tutor [o maestro] que nos conduce a Cristo.” (Gálatas 3:19-24)
El propósito especial de la Ley fue proteger y guiar a la nación de Israel de modo que aquella nación estuviera preparada para aceptar a Cristo cuando éste llegara. Los muchos sacrificios que la Ley exigía recordaban a los israelitas que ellos eran pecadores que necesitaban un Salvador.—Hebreos 10:1-4.
Por supuesto, Jesucristo fue aquel Salvador prometido, como lo proclamó el ángel cuando Jesús nació. (Lucas 2:8-14) Por eso, cuando Cristo vino y dio su vida perfecta en sacrificio, ¿qué le sucedió a la Ley? Fue quitada. “Ya no estamos bajo tutor,” explicó Pablo. (Gálatas 3:25) La remoción de la Ley fue un alivio para los israelitas. Esta había mostrado que ellos eran pecadores, porque ninguno de ellos había podido guardar aquella Ley perfectamente. “Cristo por compra nos libró de la maldición de la Ley,” dijo Pablo. (Gálatas 3:10-14) De modo que la Biblia también dice: “Cristo es el fin de la Ley.”—Romanos 10:4; 6:14.
La Ley en realidad sirvió de barrera o “muro” entre los israelitas y otros pueblos que no se hallaban bajo ella. Sin embargo, por el sacrificio de su vida Cristo “abolió . . . la Ley de mandamientos que consistía en decretos, para crear de los dos pueblos [los israelitas y los no israelitas] en unión consigo mismo un solo hombre nuevo.” (Efesios 2:11-18)
En cuanto a la acción que Jehová Dios mismo tomó respecto a la ley de Moisés, leemos: “Bondadosamente nos perdonó todas nuestras ofensas y borró el documento manuscrito contra nosotros, que consistía en decretos [entre ellos los Diez Mandamientos] y que estaba en oposición a nosotros [porque condenaba como pecadores a los israelitas]; y El lo ha quitado del camino clavándolo al madero de tormento.” (Colosenses 2:13, 14) Así, con el sacrificio perfecto de Cristo se puso fin a la Ley.





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