¡¡Menos mal que estabas al quite con tu súper cámara atómica!!
Si no, no habríamos tenido testimonio gráfico de nuestro paso por el casino y nos habrían tachado de jugar a las tragaperras.
Por cierto...Qué suerte tuvimos allí.Difícil ponerle una pega al I Congreso Trasatlántico de los Honorables.










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