Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
Los cristianos no están bajo la Ley de Moisés
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"NO ESTÁIS BAJO LA LEY, SINO BAJO LA GRACIA"...,

Muchos llamados "evangélicos" quieren hacer ver que Pablo estaba diciendo que los cristianos no estamos bajo ninguna Ley..., pero no quieren comprender que estar bajo la Gracia es estar bajo los misericordiosos mandamientos de Jesucristo, pues la Gracia es la misericordia de Dios derramada sobre sus hijos, y esta misericordia se manifiesta en los mandamientos de Jesucristo escritos en el Evangelio.

Entonces, cuando las cartas dicen que no estamos bajo la ley, se refieren a que ya no estamos bajo las leyes judías del viejo testamento porque Jesucristo abolió muchos de aquellos mandamientos.

Jesucristo abolió de las leyes judías del viejo testamento los mandamientos que mandaban penas de muerte, guerras, genocidios (matar a hombres, mujeres y niños de los pueblos vencidos), esclavitud y muchos sacrificios..., y los abolió porque aquellos mandamientos no eran mandamientos de Dios.

Ya no estamos bajo esas leyes de muerte y de esclavitud del viejo testamento judío, porque sólo eran preceptos de hombres. Y esto es lo que quería decir Pablo cuando decía: "no estáis bajo la ley".

Pablo estaba bajo la Ley de Jesucristo:

"no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo". (1ª Corintios 9:19-21)

"Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte".
(Romanos 8:1-2).

"La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios"
. (1ª Corintios 7:19).

"Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos;
en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo..." (Filipenses 3:2-9)