A mis queridos trescientos sobrinitos, yo les regalo tigres de bengala...cocodrilos...pirañas para la piscina...
Pero con esos bichitos, no consiguen respetar la tradición milenaria inculcada y mamada desde pequeño a los futuros encantadores de serpientes, con pequeñas dosis de veneno en plan vacuna, etc...
A mí me dan pampurrias!!!
«Thou wilt keep him in perfect peace, whose mind is stayed on thee: because he trusteth in thee». – Isaiah 26:3