El tema de los divorciados es un asunto bastante espinoso que debe afrontar la iglesia y clarificar un poco la situación. Será difícil admitir por parte de algunos que alguien que vive en pecado pueda recibir la comunión, pero la misión de la iglesia y siguiendo lo que predicaba Jesús, es el acogimiento y el perdón de los pecados de las personas que arrepentidas lo solicitan. Pero no podrá ser una norma general, ya lo ha dicho el Papa, habrá que mirar caso por caso y ahí es donde veo un problema añadido. Aprovecharán los antirreligiosos para acusar a la iglesia de tener doble vara de medir y con ello la excusa perfecta para atacar una vez más a los religiosos. Saludos.