Ojalá las sociedades pudieran avanzar dejando atrás el pasado machista así como también las más exacerbadas reacciones feministas, integrando lo masculino y lo femenino desde la complementariedad entre ambos, partiendo de una renovada toma de conciencia de la dignidad de la mujer que no implique que las mujeres tengamos que renunciar a nuestro “genio femenino”, sino más bien que lo recuperemos y revaloricemos.
La participación de la mujer en la vida profesional y laboral permite elaborar una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, contribuye a edificar estructuras económicas y políticas más ricas en humanidad… enriquece la comprensión del mundo y contribuye a la plena verdad de las relaciones humanas.
Por eso es tan importante nuestro papel como educadoras de nuestros hijos, varones y mujeres, ya que muchas veces seguimos buscando en las calles lo que deberíamos empezar por buscar y formar en casa...
Hay una frase que me encanta: “hay una mujer al inicio de todas las grandes cosas”. Yo sinceramente creo que es así.