Vengo y todos se van, ya nadie me quiere. Ahora sé cómo se sentía la forera mala, Nahomy.
Vengo y todos se van, ya nadie me quiere. Ahora sé cómo se sentía la forera mala, Nahomy.
Mi pena es sencilla y nada misteriosa y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla.