Yo tenía un perro que se llamaba "Pafuera".
Un día le grité: "Adentro Pafuera".
El pobre se confundió y explotó.
Yo tenía un perro que se llamaba "Pafuera".
Un día le grité: "Adentro Pafuera".
El pobre se confundió y explotó.
Mi pena es sencilla y nada misteriosa y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla.