Que quisiera ser sordo para evitar oír lo que viene del departamento de al lado. Estúpidos ebrios.
Que quisiera ser sordo para evitar oír lo que viene del departamento de al lado. Estúpidos ebrios.
Tengo que escoger lo que detesto:
o el sueño, que mi inteligencia odia,
o la acción, que a mi sensibilidad repugna;
o la acción para la que no nací, o el sueño
para el que no ha nacido nadie.
Resulta que como detesto a ambos,
no escojo ninguno, pero, como alguna vez
tengo que soñar o actuar, mezclo una cosa con la otra.