No me lo van a creer, casi sale todo bien con el bus. Casi.

Pero antes de contarles la cuasi trágica historia de la devolución del bus, le comento a mi amigo Dorogoi que solamente hay tres personas en el mundo que pueden saber la contextura de una mujer con sólo escuchar su voz: yo, Azulynegro y el Admi. ¿Es casualidad o destino que justo hayamos convergido los tres en este foro? Nunca lo sabremos. Es un don sobrenatural Doro, no se sabe, se siente.


Bueno, resulta que me llama la gordis y me dice que sí, que todo bien, que ése es su bus. Yo dudé un poco porque ella me estaba describiendo algo que no se parecía muy bien al bus, ella describía algo así:



Pero yo en frente de mi humilde morada tengo algo así:



En fin, mi tino y mi astucia me ayudaron, con base en ciertos detalles y conociendo la psique humana que siempre sobrevalora las posesiones preciadas, a llegar a la conclusión de que efectivamente la mujer de la adiposa voz era la propietaria del automotor. Ni tino, ni astucia, ya verán.

Quedamos de vernos a las 7 pm en una zona habitada por gente de no muy buenas costumbres, zona a la que no cualquiera hubiera entrado; pero como yo soy un Chuck Norris, que me teman los otros a mi y no yo a ellos.

Como con 15 minutos de retraso llegó la voluminosa mujer acompañada por la que luego me di cuenta que era su hermana:



Llegaron y sin hablar, sin hacer gestos, sin nada; me amenzaron, me hicieron subir en una camioneta y comenzaron a toquetearme con propósitos claramente libidinosos. A esas alturas yo estaba como entre aterrado y cagado, algo así:



y se podrán imaginar también que mi cosito no trabajaba, situación que hizo enojar sobremanera a una de las impúdicas vacas que sacó una pastillita de su bolsillo y me la hizo tomar a la fuerza. 13 minutos después comenzó el asedio y fui violado brutalmente 7 veces por estas mastodontas obscenas de anchas caderas, tetas caídas y voluptuosos miembros.

Al final de la noche, con la moral más baja que la cagada de un perro callejero, sin poder acudir a la policía para denunciar a esas sucias y tórridas elefantas porque desconozco si existe una denuncia en mi contra por la desaparición del bus y con el problema de que sigo con ese puto bus de mierda aparcado en frente de mi casa y sin saber de quién es, tuve que resignarme a seguir aguantando esta jugarreta del destino.