Un día fuimos a comprar un regalo para un amigo, yo estaba embarazada y me cansaba pronto, así que, después de dar mil vueltas sin decidirnos, tomé el brazo de Oiwo, me recargué en su hombro y le dije: "Estoy cansada, vamos a tomar algo y vovemos".

En eso, alguien me gritó: "¡Oiwa!"... Era Oiwo que estaba parado frente a mí y al hombre guapo que me estaba llevando. :blink: