
Iniciado por
JAFID
Como te decia Porque25, estoy de acuerdo en lo que señalas. La Ley evangélica "da cumplimiento (Mt 5, 17-19), purifica, supera, y lleva a su perfección la ley antigua.
Hola JAFID, siento decirte que la ley "evangelica" de muchos que se hacen llamar Evangelicos es una, y la Ley del evangelio es otra... Muchos de los llamados "evangelicos" no siguen los mandamientos del Evangelio pues interpretando mal las cartas de pablo, dicen que no estamos bajo la Ley sino bajo la gracia...
Muchos "evangélicos" confundidos que interpretan mal las cartas de Pablo, siguiendo los puntos difíciles de las cartas de Pablo que no entienden, quieren hacer ignorar los mandamientos de Jesucristo escritos en el Evangelio y, cuando dicen que no estamos bajo la ley, también creen que ya no estamos bajo los mandamientos de Jesucristo.
En todo esto hay una gran confusión, porque Jesucristo en el Evangelio nos entrega los mandamientos que debemos guardar para entrar en la vida. Entonces, tenemos los mandamientos de Jesucristo, pues Jesucristo así dice:
"si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos" (Mateo 19:16-22)
Como ves, Jesucristo nos dice que si queremos entrar en la vida, debemos guardar los mandamientos, esto es, los mandamientos que Jesucristo nos enseña en el Evangelio.
La Ley evangélica lleva a plenitud los mandamientos de la Ley.
Debo decirte que son muchos los evangélicos que llaman "leyes de Dios" a todos los mandamientos del viejo testamento. Y esto es una gran equivocación, porque Jesucristo abolió muchos mandamientos del viejo testamento, y todos los mandamientos abolidos por Jesucristo, los abolió porque no eran mandamientos de Dios.
Esa tradición de llamar "leyes de Dios" a todos los mandamientos del viejo testamento no viene en las enseñanzas de Jesucristo, pues Jesucristo abolió muchos de aquellos mandamientos... Esa tradición viene de los emperadores de Roma y de su religión, los cuáles no amaban los mandamientos de Jesucristo escritos en el Evangelio.
Jesucristo había abolido muchos mandamientos del viejo testamento, y la religión del imperio romano, faltando al respeto a los mandamientos de Jesucristo, volvieron a imponer a los cristianos las leyes del viejo testamento que Jesucristo había abolido y las volvieron a llamar "mandamientos de Dios".
Los católicos, igual que muchos que se hacen llamar evangélicos, no reconocen los mandamientos de Jesucristo escritos en el Evangelio, pues, siguiendo los puntos difíciles de las cartas de Pablo mal interpretados, quiern eliminar los mandamientos de Jesucristo.
Para que puedas ver algunos de los mandamientos del viejo testamento, puedes ver mi respuesta anterior.
El Sermón del monte, lejos de abolir o devaluar las prescripciones morales de la Ley antigua, extrae de ella sus virtualidades ocultas y hace surgir de ella nuevas exigencias:
Esta doctrina "evangélica" y no del Evangelio, no corresponde con la realidad, porque Jesucristo no vino a abolir la Ley de Dios pero sí abolió muchos mandamientos del viejo testamento, sencillamente porque aquellos mandamientos no eran mandamientos de Dios.
Y esto es lo que más niegan muchos grupos "evangélicos", pues no quieren comprender que Jesucristo no había venido a abolir la verdadera Ley de Dios..., entonces todo lo que abolió del viejo testamento es que no era verdadera Ley de Dios.
En las escrituras hay dos leyes diferentes: Una es la ley del viejo testamento, que contenía muchos preceptos de hombres y que Jesucristo abolió. Y la otra es la verdadera Ley de Dios, que es la Ley que Jesucristo nos enseña en el Evangelio.
No añade preceptos exteriores nuevos, pero llega a reformar la raíz de los actos,
Jesucristo no vino a reformar las leyes del viejo testamento cargadas de preceptos de hombres, sino que vino a abolirlas y a entregarnos en su lugar los verdaderos mandamientos de Dios, que son los mandamientos del Evangelio. Y por esta causa, los judíos que eran celosos de las leyes del viejo testamento, mandaron que fuera crucificado.
El Evangelio conduce así la Ley a su plenitud mediante la imitación de la perfección del Padre celestial (Mt, 5,48),
Jesucristo no vino a perfeccionar las leyes del viejo testamento. Simplemente, vino a abolir muchas de ellas porque esas leyes mandaban todo lo contrario de lo que había mandado Dios desde el principio.
Lo que hizo Jesucristo es volver a enseñar a sus hijos la verdadera Ley de Dios limpia y sin mancha, que es la Ley del Evangelio. Y es que la verdadera Ley de Dios siempre fue perfecta desde el principio. Dios no da leyes imperfectas en un tiempo para venir a perfeccionarlas más tarde.
La verdadera Ley que Dios había dado a los hombres desde el principio nos vuelve a ser revelada por Jesucristo cuando nos predicó el Evangelio, pues Jesucristo así nos dice:
"todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas". (Mateo 7:12)
Jesús también enseña la verdadera Ley de Dios en preceptos:
"Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones" (Mateo 19:16-22)
Ésta es la Ley y estos son los mandamientos que Jesucristo nos mandó guardar para entrar en la vida. Pero muchos hombres ricos y poderosos de las naciones no quisieron seguir estos mandamientos y abandonaron la Ley y los mandamientos que Jesucristo nos enseña en el Evangelio, como hizo aquel joven rico.
Luego estos poderosos de las naciones, como fueron los emperadores de Roma (emperador Constantino y sus descendientes, siglo IV), hicieron religiones a su gusto para predicar "otros evangelios" diferentes que no les recordaran los mandamientos de Jesucristo que les mandaba respetar la vida de los humildes y entregar todos los bienes entre los pobres.
Desde que las religiones de los emperadores y dictadores poderosos de las naciones se impusieron en el mundo, se dejaron de vivir los mandamientos del Evangelio para seguir otras doctrinas diferentes (leyes del viejo testamento abolidas por Jesucristo, doctrinas atribuidas a Pablo, y otras muchas doctrinas de hombres que dejaron ahogada la enseñanza misericordiosa del Evangelio y sus misericordiosos mandamientos)...