CAPÍTULO 6 FACEBOOK
LOS FOROS DE FANTASMAS
El primero que descubrí fue ALESGA.COM.AR
http://www.alegsa.com.ar/Foro/viewforum.php?f=3
Yo había escuchado de algunos fantasmas latinoamericanos que los argentinos eran especialmente presumidos, exagerados en la descripción de su persona, pero nunca imaginé que los tres presentes en este foro fuesen tan arrogantes. Entre ellos estaba Estela Passaglia, una fantasma que había fallecido unos años antes en una ciudad llamada La Plata. Se creía la reina de los espectros, y trataba a sus compañeros como si fueran entes indeseables. No era hostil, pero convivir con ella era una pesadilla, una mala experiencia.
Además el lugar no brindaba información real de lo que somos, y mi imperiosa necesidad de hallar a Ludovica no me permitía perder el tiempo.
Ingenuamente pensé que los foros de fantasmas de Norteamérica podían ser más objetivos dado el nivel cultural y técnico de los anglosajones, así que visité algunos lugares con la complicación del idioma.
El primero de ellos fue NEOSEEKER.COM
http://www.neoseeker.com/forums/28298/
en donde conocí a Gumby, una fantasma adolescente muy agradable que dominaba el castellano, con la que tuve buenas relaciones durante unos días. Hizo todo lo posible por localizar a Ludovica, pero nada dio resultado. Me tradujo algunos temas interesantes, pero finalmente concluí que ahí tampoco se sabía mucho de nuestra naturaleza: los humanos de cualquier origen mentían respecto a apariciones y contactos con fantasmas.
También conocí MYANIMELIST.NET, con experiencias semejantes: fantasmas patéticos o enajenados, humanos mentirosos o tontos, y sin oportunidad alguna de localizar a mi extrañada Ludovica.
http://myanimelist.net/forum/?animeid=5682
FINALMENTE, FACEBOOK
Desde que espié a Luis Antonio antes de saber lo que era la Internet, me di cuenta de que la única posibilidad de encontrar a Ludovica estaba en Facebook. Millones de personas de todos orígenes estaban ahí presentes, veinticuatro horas al día, comunicándose, bromeando entre ellos, publicando fotos y videos, preguntándose los unos por los otros.
No llegué antes a Facebook por dos poderosas razones:
La primera fue mi curiosidad natural por conocer el ciberespacio. De niño y de joven viví en el espacio humano medieval, interesante, pero limitado por mil razones culturales, existenciales, situacionales, etc.
En mi segunda vida tuve la oportunidad de convertirme en fantasma, y viví la inmaterialidad, la oportunidad de observar a los vivos sin ser visto, de entender lo que los humanos hacían y pensaban. Tal vez lo más desagradable de la vida de los fantasmas es la sensación de estar en la eternidad, de la casi certeza de que esa existencia es para siempre. Se antojaba aburrida, fastidiosa.
La segunda razón para postergar mi búsqueda de Ludovica fue la maravillosa sensación de vivir en el infinito cibernético. Tal vez a quien me lea, este concepto le resulte banal, pero el moverme con la libertad con que lo hice fue suprema. Empecé envidiando a los bytes que viajaban de manera impresionante de un lado al otro, hasta que aprendí a ser casi como ellos. Fue toda una experiencia, que mi naturaleza me permitía.
Finalmente mi amor por Ludovica me hizo madurar en ese embriagante mundo de impulsos electrónicos, y decidí dejar finalmente de perder el tiempo: la eternidad es y puede ser eterna, pero el recuerdo de mi amada era una responsabilidad, y los fantasmas cargamos con eso. Si bien tenemos todo el tiempo del mundo, jamás se nos olvida lo que debemos resolver.
Concluí que para encontrar Facebook en aquel universo cibernético, había que seguir el flujo principal de los bytes , y así, siguiéndolos, en menos de tres día me vi inmerso en ese lugar.
Una pequeña dosis de mí...así, pequeñita, para no intoxicarme con mis estupideces.