Había un niño tan pero tan pero tan tonto que cuando la maestra borraba la pizarra/el pizarrón, el niño borraba el cuaderno.
Había un niño tan pero tan pero tan tonto que cuando la maestra borraba la pizarra/el pizarrón, el niño borraba el cuaderno.
Mi pena es sencilla y nada misteriosa y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla.