Cap.1: ¿Dónde estoy?, ¿qué hago aquí?

Cuando el abrió los ojos se encontraba en una habitación oscura, sentado con la espalda apoyada en la pared, sentía un gran dolor en el brazo derecho y su corazón latía muy rápido. No tardo en darse cuenta que estaba sangrando pero no podía ver hasta qué punto era alarmante la herida. Estaba desorientado, no entendía que hacía en aquel sitio ni como había llegado, por más que intentaba reconstruir su día no lograba llegar a la parte en la que se hacia una herida y se encerraba en un cuarto a oscuras.

Cuando retomo el aliento, se decidió a levantarse, apoyo sus manos en el suelo y se forzó hacia arriba, un mareo repentino le hizo perder el equilibrio pero rápidamente se apoyo con los hombros en la pared y evito caerse. Un ruidito sonó al mismo tiempo no muy lejos, como reaccionado a su caída, algo comenzó a desplazarse por la habitación de al lado a paso lento y atento. Intento dar un paso y palpar con sus manos hasta que hallo lo que parecía el pomo de una puerta. Al intentar abrirlo este se descolgó por ambos lados creando un ruido espantoso de metal cayendo al suelo. Un grito aterrador cruzo toda la habitación y se oyeron pasos rápidos por toda la habitación a la que daba la puerta, apenas se apreciaba por el hueco restante del pomo unas 4 siluetas gritando, saltando y destrozando todo el mobiliario que había.

Asustado se retiro hacia detrás despacio y cuidadoso en la oscuridad con la mala suerte de pisar algún objeto deslizante y caer al suelo sobre su brazo herido el cual le hizo lanzar un pequeño grito de dolor que calló casi inmediatamente. Se produjo un silencio muy incomodo en el que el savia que era obvio que lo habían escuchado, trago saliva, se levanto y dio un solo paso hacia la puerta para mirar de nuevo por el agujero, Estaba todo oscuro hasta que quien fuese el del otro lado retiro su ojo de la mirilla. De nuevo comenzaron los gritos y los golpes, pero esta vez eran en la puerta y no en el mobiliario, 4 voces que rompían todos sus pensamientos y hacían que su corazón latiera cada vez más rápido hasta el punto en que el comenzó a perder el requirió y cayó al suelo de nuevo apoyando la espalda en la pared.

Durante lo que pareció ser un tiempo largo aquellos 4 seres golpearon sin descanso aquella puerta, de vez en cuando se oían cristales y otros muebles desplazarse a golpes hasta que 7 disparos dieron paso a un silencio sepulcral.

Varios pasos precavidos se acercaron a la puerta donde él estaba encerrado, se detuvieron justo en la puerta y entonces se alguien habló:

- Venga, ¿ piensas meter el dedo ya de una vez?

- Yo no me pierdo por un agujero como tu tío, antes prefiero asegurarme de que lo que me encuentro no me va a intentar matar

- Sera un gato o una rata, anda vámonos, no tengo ganas de ponerme a tumbar puertas.

- ¿no tienes curiosidad por saber que estaban haciendo los lazaros aquí?

- La curiosidad mato al gato...

- O lo encerró... , aparta.

Tras unos pasos y un pequeño grito de esfuerzo la puerta se abrió de un golpe y 2 tipos con una enorme y deslumbrante linterna en la cabeza le cegaron.

-¿Hablas, o gritas?- pregunto el que le apuntaba a la cabeza con lo que parecía una pistola...

-ha....hablo.....- dijo el nervioso mientras intentaba tapar los focos de luz con la mano

Tras un rato de intercambiar miradas el mismo de las pistola dijo:

-¿Piensas levantarte o quiere un café la señorita?- dijo mientras se guardaba el arma en la cartuchera.

- No tengas miedo chaval, es inofensivo aunque parezca que muerda- dijo el otro tipo mientras el primero lanzaba un gruñido y un mordisco al aire.

El se levanto y se dio cuenta que estaba en un cuartito de limpieza, con una escoba y un par de cubos. retomo aire y dio un paso hacia ellos 2

-Venga síguenos, estamos en un sitio peligroso, me llamo Vlad y este de aquí es Héctor somos el grupo B, debemos reunirnos con el resto del equipo, síguenos, tu iras en medio-

Cualquier idea era mejor que quedarse allí así que no se lo pensó 2 veces antes de asentir con la cabeza, dios unos pasos y se situó entre los 2 tipos, Vlad iba a delante con una escopeta bastante moderna Parecía un buen tipo, tenía un gorrito de lana que le cubría su pelo blanco y su barba blanca reflejaba que ya tendría unos 50 años, no obstante parecía fuerte y una persona a la que es mejor caerle bien, por otra parte Héctor era mucho más joven, tenía una mochila bastante grande que hacia ruido cada vez que daba un paso, parecía estar llena de cachivaches, latas, munición y esas cosas, parecía un poco mas rebelde pero se le veía que no era mal tipo tampoco; afeitado, pelo corto y unas gafas de buzo que bien parecían mas un adorno que algo útil.

Se encontraba en las oficinas de unos grandes almacenes ya abandonados y destrozados por el tiempo y los saqueos, tras un largo pasillo, una puerta ya abierta era la salida y posiblemente lo que fue su entrada a ese lugar.

Daba a un parking en el que ya no quedaba ningún coche. Vlad dio unos pasos hacia delante y cogió su radio de corta frecuencia.

- Sara, Cariño, donde coño estas con mi billete de salida?

De el altavoz salió una voz un poco distorsionada de una mujer.

- Vlad tenéis que caminar un poco, recuerda que es territorio de los "badana", es fácil colarse si tienes 2 piernas pero no si tienes 4 ruedas y pesas 2 toneladas y no queremos crear una guerra de bandas, tenéis que ir a la plaza, delante de la tienda de deportes... dirección.... 3:44/5, lo pilláis?

- De acuerdo Sara, tu ganas, has conseguido cabrearme, nos veremos en 10 minutos-

- Mejor que sean 4, corto-

La radio emitió un pitido de corte de señal, Héctor refunfuñando tomo un mapa de su mochila y se puso a ojearlo, alzo la mirada para mirar el nombre de la calle en la que se encontraban y siguió mirando el mapa.

Todo comenzó a distorsionarse, el brazo comenzó a dolerle mucho, perdió el equilibrio y cayó al suelo, vio como Vlad llamo a Héctor mientras lo señalaba y corría en su auxilio, perdió el conocimiento y se desmayo.