LOS CIEGOS DE NACIMIENTO

Si una persona no puede ver, no es por ceguera de su espìritu sino por un problema orgànico. Los òrganos de la vista vienen atrofiados al nacer o se pueden atrofiar durante la vida fìsica. Hasta aquì, no he dicho nada que usted no sepa.
Lo que muchos no saben, y creen que la ceguera es un capricho de Dios, no es asì. La ceguera es kàrmica. Obedece a la Ley de Causas y Efectos, o Ley de Compensaciòn.
Pueden ser muchas las causas por las que una persona nace ciega, o llega a perder la vista durante su vida.

En una existencia anterior, algùn problema kàrmico se echò encima, y hasta que no lo pague, su progreso espiritual queda estancado. ¡Por ejemplo!
Estudiando la secundaria, usted puede ir dejando aplazadas materias de un año para presentarlas después, e ir aprobando materias del siguiente año. Pero para terminar la secundaria, que es una etapa de sus estudios, de su progreso intelectual, no podrà iniciar la Universidad hasta que no haya satisfecho los exàmenes de las materias pendientes.

Asì sucede con el progreso moral del espìritu. Una expiación puede ser demorada por usted. Pero no evolucionarà a la siguiente etapa de su progreso espiritual hasta que no queden satisfechas todas sus deudas morales. ¿Està claro?

Las personas pueden nacer ciegas por muchas razones. Si usted, directamente hizo perder la vista a una persona, o por su culpa la perdiò, le ceguera serà su expiación en la pròxima vida. Pero tambièn podrìa venir a dedicarse a tiempo completo en beneficio de los ciegos. O venir a trabajar en la investigación en el campo de la cirugìa para ayudar a recobrar la vista a los que no ven. Siempre que el problema de los ciegos no sea kàrmico.

Algunos de ellos nacen ciegos para ayudarlo a cumplir con ese propòsito compensatorio y ayudan en este campo como conejillos de india para estos propòsitos investigativos, quizàs porque tambien estàn encadenados a su expiación por haber cometido los mismos delitos. O solamente por el buen deseo de ayudarlo a pagar su deuda.

¡No hay nada descabellado en esto! Ya Jesùs lo confirmò, según Juan 9: 1 al 3: “ Al pasar Jesùs, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discìpulos, diciendo: Rabì, ¿quièn pecò, èste o sus padres para que haya nacido ciego?
Respondiò Jesùs: No es que pecò èste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en èl.”

Jesùs le devolvió la vista. Con esa enseñanza, Jesùs da a entender que ese personaje habìa nacido ciego, no por expiación, sino para que el poder paranormal de Jesùs se manifestase en èl. O sea que fue parte del gran grupo de colaboradores que reencarnaron junto con Jesùs para dar cumplimiento a su misiòn.
Por otra parte, hay otra enseñanza contenida en estos versìculos: ¡La reencarnación!
Los discìpulos sabìan que el hombre era ciego de nacimiento. Solamente pudo haber pecado antes de esta vida para traer la expiación de la ceguera de nacimiento. Al preguntar los discìpulos: ¿Quièn peco, èste o sus padres?, hay otra enseñanza en estos versìculos de Juan: La Ley de Causas y Efectos. Eso querìa decir que si èl pecò, fue castigado. O sea que de la expiación nadie se salva.

Durante una sesiòn de investigación, se nanifestò el espìritu de una niña que habìa sido ciega de nacimiento y habìa muerto a los 14 años, durante una peregrinación que habìa hecho en el año 1.932 al santuario de la virgen de Lourdes, en Francia.
Su madre la habìa llevado hasta allà con la esperanza de que “un milagro” de la virgen, le devolviera la vista.
Lo que consiguió fue que una turba de desesperados por conseguir tambièn favores de la virgen, la empujara y por su ceguera cayera, golpeàndose la sien con una roca.
La niña, o su espìritu, se encontrò en el espacio, sola y acondicionada a su ceguera fìsica ya que al creer que seguìa con vida fìsica, seguìa ciega, Estaba en la etapa de turbación espiritual.

Todo era confusiòn para la joven que tuvo por nombre en esa vida: Marìa Lourdes. La noche en que se manifestò el espìritu Marìa Lourdes, andaba muy confundido, ya que sumada a la tristeza de no saber què se habìa hecho su madre que la acompañaba, estaba recibiendo una visiòn alegòrica que ella no comprendìa.

Nunca habìa visto nada. Los ojos de ella eran los de su madre. Pero esa noche, ella nos dijo que estaba viendo a una joven dentro de un ataùd. Que llevaba un vestido precioso. Ella jamàs se habìa visto a si misma, pero estaba segura que la joven del ataùd era ella.

Alegòricamente se le estaba diciendo que ella ya no tenìa vida corporal, pero ella no lo entendìa porque se sentìa viva. Y lo estaba espiritualmente, pero acondicionada a que era una vida fìsica. Esa alegorìa era todo lo que veìa.
Habìan pasado 60 años de nuestro tiempo desde que ella habìa desencarnado. Nuestra tarea fue la de hacerle conocer su desencarnaciòn y hacer que abandonara su acondicionamiento a la ceguera que ya no tenìa.
Bastò un toque anunciado al espìritu, a los ojos de la mèdium para que Marìa Luordes empezara a ver. Este acto no era necesario, pero hay espìritus que necesitan de ciertas espectacularidades para ser impactados. ¡Bueno! Igual que en nuestro plano de vivientes.

Por supuesto, la ceguera en vida fìsica de Marìa Lourdes obedecìa a una expiación. Y tal como ella, el gran desconsuelo que sufren todos los ciegos, se verà compensado con el consuelo que todo se debiò al pago de una deuda, y sòlo por una vida fìsica. Que ya en el espacio, una vez pasada la turbación, el espìritu tendrà vista plena y el conocimiento de que esa deuda està saldada.

Pròximo escrito en este mismo tema: HABLEMOS SOBRE LOS HIJOS