hace 15 años el porcentaje de contribuyentes españoles que decidían asignar una parte de su cuota a la Iglesia era superior al 40%. Desde entonces, ese porcentaje ha ido bajando significativamente. De 1992 a 1998 uno de cada seis contribuyentes que habían señalado la casilla de la Iglesia cambió de opinión. En 1999 se introdujo un cambio de las reglas del juego que no se recoge en el gráfico. Se permitió asignar dinero conjuntamente a la Iglesia y a las organizaciones sociales, cuando hasta entonces había que optar entre ambas. De ese modo la Iglesia recuperó un 3% de “los casilleros”, hasta el 34%, correspondiente a personas que estaban asignando un 0,52% a fines sociales y que no tienen inconveniente en que se le asigne otro tanto a la Iglesia. El Gobierno socialista ha mantenido esta doble opción, favorable a dicha institución. Pero lo más llamativo es que, desde 1987, la cuantía anual que se viene entregando a la Iglesia es muy superior a la que los contribuyentes manifiestan en la casilla de su declaración. El mecanismo presupuestario utilizado es el siguiente: se adelanta una cantidad a cuenta para el año y en el presupuesto siguiente se “liquida” en función de lo que los contribuyentes hayan decidido asignar. Si lo que sale de la casilla del IRPF es inferior a la cantidad adelantada por Hacienda, la Iglesia debería en teoría “devolver” el exceso asignado. Pero en la realidad eso no ha ocurrido y en los presupuestos de todos los años se ha consolidado la diferencia entre lo que efectivamente ha recibido la Iglesia y la cantidad que los españoles decidían asignarle en el IRPF. Una diferencia sustancial, en torno a un 30%, y que podemos denominar el “cupón bendito”. Dicho “cupón” se ha ido manteniendo año a año en una cuantía que ha oscilado entre los 25 y los 35 millones de euros anuales. Así, durante estos 20 años de alguna forma se ha escamoteado la voluntad de los contribuyentes españoles y, en un acto de dudosa transparencia democrática, aunque con la bendición divina, se le ha dado a la Iglesia unos 600 millones de euros más de lo que los españoles les habíamos asignado.Este mecanismo podía tener una justificación transitoria, y de hecho nació de esa forma hace 20 años. En 2007 se ha suprimido este mecanismo del “cupón bendito”. Pero se ha hecho de forma muy generosa con la Iglesia. En primer lugar, se consolida el cupón de todos estos años, es decir, se renuncia a la devolución. Y, lo que es más importante se eleva al 0,7% el porcentaje a asignar de la cuota. Se trata de una subida del 33% por cada contribuyente. De esta forma, la cantidad que decidan los españoles con el nuevo coeficiente se aproximará o incluso superará a la que recibían de facto, con el “cupón bendito” incluido. Este sistema tiene una ventaja, la transparencia. El Estado coopera haciendo de gestor de esa recaudación con unas cuentas claras, y generosas. Pero, probablemente, a la Iglesia, volver a su casilla es lo que le saca de sus casillas.





■La actividad “social”de la iglesia católica que además de su labor de caridad social, la utiliza para hacer proselitismo religioso, se realiza a través de centenares de asociaciones, organizaciones, fundaciones, congregaciones religiosas vinculadas a la iglesia a través de sus más de 60 delegaciones diocesanas locales y de las delegaciones autonómicas, tales como Cáritas o Manos Unidas y otras y los más de 3000 centros y casas de caridad, hospitales concertados, ambulatorios y dispensarios, casas de ancianos, discapacitados, orfanatos, guarderías, centros especiales de reeducación, centros de drogodependientesetc. a través de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados o las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y otras múltiples pertenecientes a diversas congregaciones religiosas, que reciben dinero vía subvenciones, conciertos y donaciones directas del estado.Estas donaciones y subvenciones son incalculables, pero bien podrían significar varios cientos de millones de euros al año, si tenemos en cuenta algunos datos de los que disponemos, aunque todos ellos con todas las reservas, dada su complejidad.
Los obispos y una parte de la sociedad (incluso política) dicen, que el Estado gastaría mucho más si tuviera que atender, por su cuenta, a estas obligaciones educativas o asistencias. Eso es una opinión- trampa, ya que a través de la denominada obra social de la iglesia hacen proselitismo y política. Y el estado, como se ha podido comprobar en cientos de casos, podría hacerlo directamente o con concesiones a entidades no religiosas, generando más riqueza social y más puestos de trabajo, aunque tuvieran un mayor costo económico.

■El Estado paga también la nómina de los capellanes hospitalarios (más de 500 a tiempo completo y casi 300 a tiempo parcial), de los penitenciarios (más de 100), más los sueldos de los capellanes castrenses, a cuyo frente está un arzobispo con grado de general de división. Estas nóminas y sus correspondientes cargas sociales superan los 15 millones de euros anualmente.
■Capítulo aparte son las ayudas directas a la Iglesia, para el sostenimiento de su ingente patrimonio artístico e inmobiliario, también para su reforma y conservación: 280 museos, 103 catedrales o colegiatas con cabildo y casi mil monasterios. Estos datos no nos han sido facilitados muy fiablemente por las distintas CCAA y Ayuntamientos, pero de diversas fuentes deducimos que se puede acercar a los 350 millones de euros anuales en estos momentos.
■Y no digamos de las enormes donaciones, directas o indirectas, de muchos ayuntamientos a desfiles procesionales y cofradías, actos religiosos, romerías, conmemoraciones, en donde se mezcla (intencionadamente) lo religioso, con lo pagano, festivo y cultural, cuyo valor es incalculable. (*Horas extras para orden público, publicidad, etc.)
■Además están los fastos religiosos: Las visitas del Papa, actos suntuosos, como conmemoraciones marianas, actos al apóstol Santiago *(este año 2010 es Santo Xacobeo y se multiplicarán los gastos), cuyo costo puntual es incalculable. *(La visita del Papa de 2011 ya está comprometido, por ahora, un gasto del estado central de más de 25 millones de euros, a ello habrá que sumar los gastos de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento).
■Donaciones a centros educativos católicos. Varias organizaciones de la iglesia católica son propietarias, además, de varias universidades (Deusto, de los jesuitas; Navarra, del Opus; CEU, de la Asociación de Propagandistas; pontificias de Comillas y Salamanca; diocesanas de Murcia y Ávila), y de 15 Facultades eclesiásticas, 41 centros teológicos, 11 colegios universitarios, 55 escuelas universitarias y 72 institutos superiores. (*Por este ámbito, como hemos expresado anteriormente, también reciben donaciones públicas y apoyo económico diverso estatal, autonómico y municipal, cuyos datos, en estos momentos, están muy ocultos).
■Las subvenciones de Comunidades Autónomas y entidades locales a organizaciones y asociaciones ligadas a la iglesia católica, en algunos casos muy radicales e integristas, puede superar un montante de más de 100 millones de euros anuales en el conjunto del Estado. (A modo de ejemplo: la Comunidad de Madrid ha adjudicado en 2009 a diversas organizaciones la mayoría religiosas y antiabortistas 477.000 euros para actividades de “salud pública y atender colectivos de especial riesgo” – Ver el País-Madrid: 10febrero 2010).
■Desgravación de los donativos de los fieles católicos directamente, parece ser que supone, según la propia Conferencia Episcopal, un 70% más de lo que ha recibido por el IRPF. // Las donaciones a la Iglesia Católica desgravan un 25% del IRPF (caso de personas físicas), y un 35% del Impuesto de sociedades (caso de personas jurídicas). Pero el Estado devuelve a los fieles, y por tanto aporta, el 25% (o el 35%) de esa cantidad. Ello según varios estudios y los datos aludidos de la propia Conferencia Episcopal ha podido suponer casi 80 millones de euros en 2008.
Este enorme poder social y económico, medido en fieles seglares, sacerdotes y monjas, obispos y otras jerarquías, en dinero, o en bienes y patrimonio de muy diversa índole y en servicios educativos, sociales, sanitarios y de caridad, es incontable porque se nutre de complicados mecanismos de ingresos privados y de financiaciones públicas, incluido su patrimonio financiero, como acciones, fondos de inversión, participación en mayor o menor en Consejos de Administración de diversas empresas y entidades financieras varias, etc.

Después de más 31 años de democracia en España y de una Constitución que establece “que ninguna confesión tendrá carácter estatal”, los hechos, en materia de relaciones iglesia católica estado español, no sólo sigue con la misma orientación que en siglos anteriores, sino que, en términos cuantitativos, se ha acrecentado la financiación del estado hacia la iglesia católica, lo que, de hecho, significa que estamos en un estado confesional encubierto
../...