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El invierno pasado fue tan frío que vi pasar a un abogado con las manos metidas en sus propios bolsillos.



En un juicio público, el juez advierte a los presentes en la sala: iSilencio! les advierto que como vuelva
a oír que digan "iabajo el juez!", les echo a la calle.
iAbajo el juez!, se oyó de nuevo.
El juez exclama... La advertencia no lo incluye a Ud., señor acusado.


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