Un saludo, Violeta. La muerte es tan poco triste como lo es el nacimiento. En el nacimiento también nacemos desnudos, sin pertenencias, sin un pan bajo el brazo, y sin embargo nos acogen nuestros padres, nuestra familia para proveernos de todo. Pues en la muerte también nacemos a la otra vida sin nada, desnudos, sin pertenencias... pero nos espera nuestro Padre Celestial para darnos todo, con la diferencia de que este Padre nos quiere infinitamente más y es infinitamente más rico que lo que hayamos podido recibir en la vida terrenal. Es una gran alegría morir, y debería serlo para los familiares de los que se van. Eso lo da la fe. El que no tiene fe ve la muerte como la mayor de las tragedias, cuando es la mayor de las alegrías.