Cita Iniciado por Zampabol Ver Mensaje
En la avenida principal del cementerio de San Fernando (Sevilla) hay una impresionante escultura en bronce de un crucificado. Su autor, Antonio Susillo, reposa a los pies del crucificado.

A los pocos días de colocar la escultura en el cementerio ocurrió un hecho curioso que muchos atribuyeron a un milagro. A través de la boca del Cristo comenzaron a correr regueros de miel. El revuelo en la ciudad fue enorme, hasta tal punto que autoridades del Vaticano visitaron la escultura para comprobar qué pasaba allí.
Para aliviar de peso a la escultura, Susillo la dejó hueca y fue por eso que las abejas aprovecharon para construir una colmena en su interior. Cuando apretaba el calor, la miel se hacía más líquida y era posible ver cómo salía por su boca.

Milagro o no, desde entonces esa escultura es conocida como El Cristo de Las Mieles".

Jo, menudo impacto el ver salir miel de la boca de la imagen. Buffff…. Hasta que se descubriera la verdad, menudo susto el pasar por allí. Eso me recuerda a otro “cementerio” más humilde: Resulta que, la estatua de Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid fue arrancada de cuajo y destrozada por las hordas violentas cuando se proclamó la 2ª República en 1931 (estos republicanos siempre tan dulces y amantes del arte…)


Cuando se reventó la estatua, descubrieron un montón de cadáveres de pajarillos y huesecitos de gorrión, que estaban en el vientre de la estatua. Y es que, la estatua estaba hueca, y tenía la boca abierta el caballo, por donde entraban los gorriones……… pero, dentro de la estatua, no podían salir y el caballo de hierro se convertía en una trampa mortal para ellos. Cuando se restauró la estatua (años después), se cerró también la boca del caballo para que no volvieran a caer pajarillos dentro.

Y, sobre Benlliure y “hordas”, en el mismo cementerio de San Isidro del que antes he puesto fotos, hay una imagen de un Cristo de Benlliure, que está fusilado.


Parece que le dispararon al corazón…….. pero los que le fusilaron no debían imaginar que el amor de Jesús es más fuerte que el odio.