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Cementerio de Pere Lachaise, Paris
Debe ser el cementerio más famoso del mundo, con más “famosetes” enterrados allí y con más visitantes que ningún otro. En el siglo XIX, París era la capital del mundo, en una Francia que era uno de los países más importantes. La lista de “celebridades” allí enterrada es abrumadora: Balzac, Bizet, María Callas, Champollion, Chopin, Jacques-Louis David, Delacroix, Isadora Duncan, Gay-Lussac, Godoy (¡anda!, el político español. No sabía que estuviera criando malvas en Pere Lachaise), La Fontaine (aunque el cementerio se abrió en el siglo XIX, se trajeron los restos de artistas franceses ya fallecidos para “animar” a los recelosos parisinos a enterrarse allí), Yves Montand, Modigliani, Jim Morrison, Negrin (nefasto presidente del gobierno español. Ni a España ha querido venir después de muerto), mariscal Ney, Edith Piaf, Pissarro, Proust, Rossini (trasladado en 1897 a Florencia. ¡Ah bueno!. Ya me chocaba qué hacía Rossini fuera de Italia), Simone Signoret, Oscar Wilde.
Hay muchos más famosetes….
Está la tumba famosa de Victor Noir (famosa la tumba, no el fiambre):
Tiene la entrepierna que brilla el metal de tanto sobo que le dan a esa parte
Y es que su tumba se ha convertido en un símbolo de la fertilidad (más bien, tocar sus partes). Este menda que, si no fuera por su tumba, no lo conocería nadie, fue un periodista francés del último tercio del siglo XIX. Su muerte tiene ese aroma decimonónico de los duelos, el honor, los ideales, la muerte… Ahora nos hace mucha gracia, pero en aquella época, la gente se lo tomaba muy en serio. Cayó en una refriega derivada de una disputa entre dos periódicos sobre Napoleón (entonces, estaba en el poder Napoleón III). Cruce de cartas del primo de Napoleón III (Pierre) acusando de cobardía y traición a un periódico…. y el “editor” del periódico ofendido que se lo toma como se lo tomaban en aquel siglo. Un duelo. Y el pringao de Victor Noir, que no era uno de los duelistas, sino el segundo del “ofendido”, que iba a fijar las condiciones del duelo, cae muerto por el tal Pierre Bonaparte. Impunidad para éste y manifestaciones en la calle. Tras el derrocamiento del emperador, el cuerpo de Victor Noir es trasladado a Pierre Lachaise y una estatua de tamaño natural es esculpida en su tumba. Es una escultura yacente, con Victor Noir recién tiroteado. Y… en el bulto de sus pantalones, es donde las mujeres pasan su mano si quieren ser fértiles o tener una vida sexual feliz. Menuda historia…
Es el típico cementerio romántico…
Jim Morrison
Oscar Wilde
Y, ya que estamos románticos (por el siglo XIX, ojo, jeje ), me voy al cementerio de San Isidro de Madrid, con ese ambiente decimonónico tan característico. Tras cualquier ciprés, es posible imaginar algunas sombras... El ambiente es perfecto, pues te transporta a otros tiempos. No es que aparezcan fantasmas…. es que el espectro eres tú.
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