Y ahora que todos se han marchado con su música a otra parte…
Me quedo sola con los recuerdos,
la ausencia empieza a treparse,
haciendo más pequeñas las esquinas,
solo entonces pienso en ti.
Platico con la otra, dejo que hable,
le retiro la mordaza,
sus ojillos crueles me traspasan,
luego en un ensayo de lucidez,
guardo un poco de mi con mi hija.
Sin previo aviso la ira me atropella,
pretende levantarme, no puede,
los huesos no son los mismos,
la sangre lleva detenida un rato,
hay una campaña por demostrarme
lo mal que estoy y lo peor que puedo
ponerme, a mí los diagnosticos y las
sentencias me vienen mal.
A todo esto, ¿donde dices que estamos?




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