No le gustan, no le gustan, no le gustan...
Mire qué casualidad: lo mismo que usted dice decía ayer noche (bajísimo y al oído, naturalmente) el cachas jesuita sobrino de la charmante dama que acompaña a madame ANTES de que, SIN que se le notara en lo más mínimo el MASTÓDÓNTICO sacrificio a que, inalepelablemente, se veía impelido.., se produciera el primer contacto entre sus papilas gustativas y, tres veces la nariz en el suelo, un, SURE!, sabrosísimo bover de, cette éclosion!, los cargols a la llauna de Lleida con que ayer regaló nuestros paladares nuestra charmante anfitriona durante la cena del Onze de Setembre.
Siempre, en cualquier caso, a su disposición, mi muy querido, estimadísimo amigo.
Jaume de Ponts i Mateu
post scriptum.-
los calçots; son de género masculino, sí {y..; de nada, ¡de nada, por Dios bendito!; uno.., que es -ya sabe...- así}.
nota bene.-
una anécdota personal, permítame: cuando a ma iaia, a.c.s., en su primera visita al internado, le dije, DESESPERADÍSIMO, que ¡me habían hecho comer vómito!, ella, mon pote, dejó INMEDIATAMENTE de acariciarme el cabello y me dijo que debía dar gracias al Altísimo porque NO había sido al plato que ella hubiese ordenado poner delante mío sobre el que yo había, borracho de furiosa rabieta, vomitado; MUCHÍSIMAS gracias; repitió, silabeando fría y contundente, tres veces mirándome sin parpadear face to face y sin acariciarme, GLACIAL, ni un cabello.





Responder Citando