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Tema: De los más MÁS y los quizá menos...

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  1. #24
    Fecha de Ingreso
    03-enero-2012
    Ubicación
    Lleida (Segrià -Catalunya/UE-)
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    1.098

    Predeterminado madame...

    Madame sólo la ha sacado de su caja de seguridad porque, como siempre, la llevará, alrededor de su elegantísimo cuello, en la misa anual por el alma de el Prudente..; pero, yo nunca me cansaré de admirarla y ella lo sabe. No he tenido que pedírselo; y, mi agradecimiento es INFINITO.

    -"Pas de quoi, chéri..."

    Cette éclosion!; tiemblo emocionadísimo al verla ante mí; madame, bondadosa, me la pone en las manos y me arrebata la calidez del oro puro de las Indias...

    Acaricio, arrebolado, el anverso {una bellísima efigie del augusto hijo y sucesor de el Prudente}...

    ¿Saben?; el bizkaitarra don Petri Girón García de Loaysa, Limosnero Real, arzobispo de Toledo y -desde 1585- ayo de quien, como monarca, fué conocido como el Piadoso, DESESPERADO, se había atrevido a postrarse ante los augusto pies de Su Majestad Católica y confesarle, allanadamente compungido, que su augusto hijo y sucesor parecía no más interesado en mascaradas y bailes y no más dado a que otros, ¡DISPUESTÍSIMOS, por supuesto!, hablasen y obrasen por él. Por ejemplo: callaba ante el embajador francés y dejaba que hablase por él quien -llegado al trono- sería su valido. S.M.C. Felipe II se ESTREMECIÓ; y, cuenta Jehan de l'Hermite.., que pasó muchas noches en su capilla privée, arrodilladísimo y tremoloso ante la imagen de la Verge de Montserrat, implorando se alejase de él ¡tal cáliz! Y, a Dios Nuestro Señor rogando y con el mazo dando.., encargó al antepasado de madame poner todo el humano remedio posible el 25 de junio de 1591 {es la primera fecha de la relación de mediciones de altura -obra del propio Jehan de l'Hermite (al igual que un curioso dibujo a escala reducida para transmitir tales datos a la posteridad)- que había en una de las puertas interiores de las habitaciones del desaparecido Alcázar Real matritense -la última es del 10 de julio de 1598; tenía el príncipe veinte años y casi tres meses cuando le midió por última vez, y el antepasado de madame indicaba que creía que no habría de crecer más ya que era bien fornido de hombros y además ya le empezaba a salir la barba-}...

    Mais..; ai làs!; NO está en el poder de NADA nacido en este valle de lágrimas dictar quién ha de ser más o incluso de los MÁS de los más y quién ha de ser quizá menos..; en resumen: que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. El antepasado de madame era alguien de acrisolada inteligencia, diligente lucidez y, sobre todo y ante todo, práctico y realista. Su augusto alumno ¡tenía un excelente aunque gandul oído (sea como sea, mes amis/es, llegó a ser un virtuoso de la viola -respecto al cante, tenía seguridad en la parte que le tocaba cantar, pero como tenía la voz tierna y poco formada, a veces desafinaba y hubo de hacerlo acompañado y guiado por la voz de otro; llegó, por eso, a cantar con dignidad en falsete hasta que con la edad le cambió la voz y se hizo tan experto y hábil que interpretaba y cantaba toda clase de piezas y madrigales-) y una verdadera aunque patosilla pasión por el baile! Le dió, además, algunas lecciones de latín y, eso sí.., mucho, muchísimo francés {en 1596 había adelantado tanto en su aprendizaje de esta lengua, damas y caballeros, que pudo lucirse en la segunda audiencia que con él tuvo el conde de Berlaimont, con gran sorpresa de este noble y no menor satisfacción de el Prudente -éste se había disgustado MUCHÍSIMO ya que en la primera entrevista el príncipe respondió ¡en castellano! al francés-}. Se han conservado los cuadernillos, pulcramente divididos por orden alfabético, donde el príncipe escribía las palabras francesas que le representaban alguna dificultad y que estudiaba por las noches...

    No obstante, mes amis/es, el antepasado de madame no sólo se preocupó por la formación intelectual y artística del príncipe, sino que también lo hizo por su formación física. A su regreso del viaje real a Tarazona, y aprovechando los grandes fríos del invierno de 1593, organizó una gran fiesta con marineros holandeses sobre la superficie helada de un estanque de la Casa de Campo (los patinadores estuvieron a punto de ahogarse ya que el hielo se rompió, de tal forma que se encontró en grave peligro la noble dama holandesa Margrethe Walix {que, por otra parte.., era sumamente hábil en este deporte} y el antepasado de madame, aunque ya pasaba de los cincuenta por entonces, se lució gallardamente salvándola {las damas les ofrecieron a todos sus mantas para abrigarse y el rey les hizo regalos y dispuso que fuesen atendidos con augusta esplendidez}); mais, según nos informa Jehan de l'Hermite, el príncipe, aunque era de condición muy dulce y amable, NO gustaba del esfuerzo y, digamos.., prefería ser voyeur de entretenimientos. Así que..; en pocas palabras: la rutina diaria empezaba con una opípara y sofisticada merienda; después, bueno.., media horita escasa de latín; y, ya a las cinco y las seis de la tarde, cuando pasaban las horas de máximo calor y el sol había traspuesto las montañas, paseaban por el campo en coche o a caballo, cazaban algunos conejos o iban a pie conversando en francés a los jardines que rodeaban el Alcázar Real matritense para distraerse en juegos o ejercicios con los/as meninos/as, los/as bufones/as y los/as contrahechos/as.

    Sólo el antepasado de madame -y los criados y curas, claro está- acompañaba a el Prudente a las entrañas de los augustos pudrideros escurialenses... Él, mes amis/es, era quien le daba la usadísima disciplina cuando se abría el féretro del malhadado príncipe Carlos, el del desventurado príncipe Fernando, el del desdichado infante Carlos-Lorenzo, el del infortunado príncipe Diego-Félix... Lloraba sinceramente de lástima Jehan de l'Hermite viendo a su amo, sajándose sin piedad sus augustas carnes postradísimo, preguntándose desesperadísimo CUÁL era su pecado sumido en la HORROROSA sospecha que debía ser TAN grande que, ¡ay!, quizá ni siquiera había empezado a purgar.

    ¡Oh, sí!; su infinita ANGUSTIA no le impedía cubicar que tenía MUCHÍSIMO que agradecer. Por ejemplo: ¿QUÉ habría sido su augusto hijo y heredero si su ya imprescindible Jehan de l'Hermite no hubiese hecho TODO lo humanamente posible? Se aseguró, pues, que, tras su muerte, el antepasado de madame y, después, sus descendientes recibiesen una pensión anual de 20.000 ducados (para que se hagan una idea..; era, más o menos, la cuarta parte del monto de TODAS las rentas entonces de la Casa Ducal de Alba de Tormes) avalados saecula saeculorum por un consorcio de banqueros flamencos; y, conocedor de su gusto por los caballos, dió órdenes para que se le formara -a cargo de Su Real Bolsillo- una cuadra en condiciones (que, con el tiempo.., devino el origo de una de las mejores actualmente en la France).

    No puedo dejar de mirar, fascinado, la hermosísima joya... Me fijo, ahora, en el reverso...

    Madame me cuenta que su antepasado, respetuosamente y explicitando que era una sugerencia de Su Majestad Católica, impuso a quien sería el Piadoso -respecto del francés- la norma que cualquier error de vocabulario, sintaxis o acento sería penado con un escudo. Al parecer, mes amis/es, en todo el tiempo que se dedicó a la enseñanza del francés del príncipe, Jehan de l'Hermite sólo le puso nueve multas (un total, por tanto, de nueve escudos). Éste, ¡naturalmente!, nunca pensó que se le iba a pagar cuando un día, había pasado ya mucho tiempo de aquello y faltaban más de dos meses para que el Prudente expirase, hizo el príncipe le llegara al antepasado de madame (que, NO se movió del lado del moribundo monarca en TODA su inacabable agonía) esta BELLÍSIMA cadena de delicadadamente labrado puro oro de las Indias de que les estoy hablando y en cuyo reverso, en latín, dícese es en pago de lo que se debe por las multas en francés (solamente grabar las letras debió salir por unos cien escudos).

    -"¿Os ha pagado ya? ¡Por fin! Es culpa mía que sea así... SEGURO. Por favor: NO os olvidéis de rezar por mí cuando me haya ido; por favor, por favor, por favor... ¡Santísima Virgen de Montserrat, ten piedad de mí!; el dolor me lo merezco..; pero, pero, pero.., ¡apesto TANTO!"

    El corazón del antepasado de madame se hacía pedazos.., ¿QUÉ mayor castigo para el Prudente, SIEMPRE tan obsesivamente limpio, que apestar TANTO y TANTO? Y, sí: por entonces, damas y caballeros, aún le quedaba un todavía larguísimo INFIERNO en vida por delante.

    Pongo la sin par joya en mi caja de caudales privée y le doy la combinación y la llave a madame.

    Siempre, en cualquier caso, a su disposición.

    Jaume de Ponts i Mateu

    post scriptum.- a beneficio de inventario recordar que el escudo {moneda de oro de 3'4 gramos y valor de 350 maravedís -el salario de un peón con experiencia entonces era de 40 maravedís diarios y el de uno sin experiencia 10 o, como mucho, 15 maravedís diarios- que equivale a 16 reales de plata -el salario de un oficial carpintero y su aprendiz era de cinco reales diarios, una hogaza para uno de pan moreno valía una blanca -medio maravedí (la misma hogaza pero de pan blanco valía dos maravedís)-, una libra de carne valía un real y una gallina dos reales-} era la moneda de uso corriente entonces; y, el ducado (cada uno de 3'6 gramos de oro de peso) era desde 1536 una moneda de cuenta only.
    Última edición por Jaume de Ponts i Mateu; 03-sep.-2012 a las 07:19

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