¡Menos mal!
Sería, ni usted ni yo lo dudamos un instante siquiera.., una postura TOTALMENTE enemiga de la Buena Nueva; que, ¡obviamente!, ni en usted ni en mí, que TEMEMOS, cabe.
Siempre, en cualquier caso, a su disposición, mi muy querido, estimadísimo caballero.
Jaume de Ponts i Mateu





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