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El Sacerdocio existe, Todos somos sacerdotes así lo afirma Pedro:
Te traigo la cita completa de las que has traido incompletas para que veas que el sacerdocio es una figura apostólica:
1 Pedro 2, 4 -5
4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero
elegida, preciosa ante Dios,
5 también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un
edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios
espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo.
Los antiguos Cristianos asistían a las predicaciones de los Apóstoles de la sigueinte manera:
Hechos 2, 42 - 43
42 Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la
comunión, a la fracción del pan y a las oraciones.
43 El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban
muchos prodigios y señales.
Esta es la misa, La asistencia a la enseñanza de los apostoles y a la fracción de pan y las oraciones, El apostol al hacer la fracción del pan así como el Sacerdote hace el sacrificio del altar del templo, Así es como mismo pablo nos lo enseñó:
1 Corintios 10, 16 - 18
16 La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con
la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo
de Cristo?
17 Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos,
pues todos participamos de un solo pan.
18 Fijaos en el Israel según la carne. Los que comen de las víctimas
¿no están acaso en comunión con el altar?
¿Quien sacrificaba las víctimas del altar de Israel si no los sacerdotes? ¿quien parte el Pan de los cristianos si no los apóstoles y quienes los apsotoles consagraron con la imposición de las manos? ¿Que significa entrar en comunión con el altar y entrar en comunión con Cristo, si no el que ambos eventos son el sacrificio del culto divino expresados en la forma de la antigua alianza y la forma de la nueva alianza?
Así pues Pablo hace esta analogía clara entre quien parte el pan y quien ofrece el sacrificio del altar del templo de Jerusalén. La Igleisa pues proclama que todo católico bautizado es un sacerdote por su bautismo, y todo consagrado y ordenado por la imposición de las manos es un Sacerdote por el Ministerio.
El libro de la Carta a los hebreos muestra que Cristo es El único mediador eterno entre el Padre y los hombres. muestra que Cirsto es efectivamente Sacerdote y Rey, muestra que el antiguo sacrificio del templo de Jerusalén ha pasado, y que es inútil, porque el sacerdocio de Aarón ha terminado, El sacerdocio ahora es el de Cristo, Quien él mismo se entrega en sacrificio de Altar. Y como lo leemos en Corintios, Los cristianos entramos en comunión con Cristo por medio de la carne y sangre de su sacrificio, expuestos en la comunión del Pan y el Vino. El Sacrificio de Cristo Fue una sola vez y para siempre, significa este para siempre que El Sacrifico de Cristo Es Eternamente Presente, Real, Efectivo para todas las generaciones de seres humanos que no vivimos en el tiempo de Poncio Pilatos. Más aún los mismos corintios estaban en comunión con Cristo por medio de la partición del Pan.
Respecto a que simón fue llamado Piedra, no es un título que los Creyentes le hubiesen endilgado sino que Fue Cristo mismo quien le cambió el nombre y le dió el significado:
Juan 1, 42
42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú
eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir,
“Piedra”.
¿Porqué Cristo que es la Piedra que desecharon los constructores, los sacerdotes del templo de Jerusalén, llama a Simón con el mismo apelativo que la escritura refiere a Cristo? pues simplemente porque así como pedro lo dice somos piedras vivas que edifican la Iglesia de la cual Cristo es la Piedra Angular.
Todo el edificio de la Iglesia se edifica en la fe en Cristo como Hijo de Dios. y Cristo a su vez llama a uno de sus apóstoles como Piedra y comparte con él las llaves del reino. y a ese mismo Pedro, le hace roca firme así como cristo mismo es Roca Firme. no proque Pedro haya sido Cristo sino porque así Cristo rige a su Iglesia por medio deñl que está al frente de todos a quien da potestad. Sú propia potestad en nuestra vida en este mundo.
Del catecismo de la Iglesia Católica
1545 El sacrificio redentor de Cristo es único, realizado una vez por todas. Y por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontece con el único sacerdocio de Cristo: se hace presente por el sacerdocio ministerial sin que con ello se quebrante la unicidad del sacerdocio de Cristo: Et ideo solus Christus est verus sacerdos, alii autem ministri eius ("Y por eso sólo Cristo es el verdadero sacerdote; los demás son ministros suyos") (Santo Tomás de Aquino, Commentarium in epistolam ad Haebreos, c. 7, lect. 4).
1546 Cristo, sumo sacerdote y único mediador, ha hecho de la Iglesia "un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre" (Ap 1,6; cf. Ap 5,9-10; 1 P 2,5.9). Toda la comunidad de los creyentes es, como tal, sacerdotal. Los fieles ejercen su sacerdocio bautismal a través de su participación, cada uno según su vocación propia, en la misión de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey. Por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación los fieles son "consagrados para ser [...] un sacerdocio santo" (LG 10)
1547 El sacerdocio ministerial o jerárquico de los obispos y de los presbíteros, y el sacerdocio común de todos los fieles, "aunque su diferencia es esencial y no sólo en grado, están ordenados el uno al otro; [...] ambos, en efecto, participan (LG 10), cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo" (LG 10). ¿En qué sentido? Mientras el sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu), el sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos. Es uno de los medios por los cuales Cristo no cesa de construir y de conducir a su Iglesia. Por esto es transmitido mediante un sacramento propio, el sacramento del Orden.
1548 En el servicio eclesial del ministro ordenado es Cristo mismo quien está presente a su Iglesia como Cabeza de su cuerpo, Pastor de su rebaño, Sumo Sacerdote del sacrificio redentor, Maestro de la Verdad. Es lo que la Iglesia expresa al decir que el sacerdote, en virtud del sacramento del Orden, actúa in persona Christi Capitis (cf LG 10; 28; SC 33; CD 11; PO 2,6):
«Es al mismo Cristo Jesús, Sacerdote, a cuya sagrada persona representa el ministro. Este, ciertamente, gracias a la consagración sacerdotal recibida se asimila al Sumo Sacerdote y goza de la facultad de actuar por el poder de Cristo mismo (a quien representa) » (Pío XII, enc. Mediator Dei)
«Christus est fons totius sacerdotii: nam sacerdos legalis erat figura Ipsius, sacerdos autem novae legis in persona Ipsius operatur» (Cristo es la fuente de todo sacerdocio, pues el sacerdote de la antigua ley era figura de Él, y el sacerdote de la nueva ley actúa en representación suya) (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae 3, q. 22, a. 4).
1549 Por el ministerio ordenado, especialmente por el de los obispos y los presbíteros, la presencia de Cristo como cabeza de la Iglesia se hace visible en medio de la comunidad de los creyentes (LG 21). Según la bella expresión de San Ignacio de Antioquía, el obispo es typos tou Patrós, es imagen viva de Dios Padre (Epistula ad Trallianos 3,1; Id. Epistula ad Magnesios 6,1).
1550 Esta presencia de Cristo en el ministro no debe ser entendida como si éste estuviese exento de todas las flaquezas humanas, del afán de poder, de errores, es decir, del pecado. No todos los actos del ministro son garantizados de la misma manera por la fuerza del Espíritu Santo. Mientras que en los sacramentos esta garantía es dada de modo que ni siquiera el pecado del ministro puede impedir el fruto de la gracia, existen muchos otros actos en que la condición humana del ministro deja huellas que no son siempre el signo de la fidelidad al evangelio y que pueden daña, por consiguiente, a la fecundidad apostólica de la Iglesia.
1551 Este sacerdocio es ministerial. "Esta Función [...], que el Señor confió a los pastores de su pueblo, es un verdadero servicio" (LG 24). Está enteramente referido a Cristo y a los hombres. Depende totalmente de Cristo y de su sacerdocio único, y fue instituido en favor de los hombres y de la comunidad de la Iglesia. El sacramento del Orden comunica "un poder sagrado", que no es otro que el de Cristo. El ejercicio de esta autoridad debe, por tanto, medirse según el modelo de Cristo, que por amor se hizo el último y el servidor de todos (cf. Mc 10,43-45; 1 P 5,3). "El Señor dijo claramente que la atención prestada a su rebaño era prueba de amor a Él" (San Juan Crisóstomo, De sacerdotio 2,4; cf. Jn 21,15-17).
Última edición por Jorge_Carrillo; 09-ago.-2012 a las 10:09
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