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en otro tiempo el delito contra dios era el máximo delito, pero dios ha muerto y con él han muerto también esos delincuentes.
¡ahora lo más horrible es delinquir contra la tierra y apreciar las entrañas de lo inescrutable más que el sentido de la tierra!
En otro tiempo el alma miraba al cuerpo con desprecio: Y ese desprecio era entonces lo más alto: - el alma quería el cuerpo flaco, feo, famélico.
Así pensaba escabullirse del cuerpo y de la tierra.
Oh, también esa alma era flaca, fea y famélica: ¡y la crueldad era la voluptuosidad de
esa alma!
Mas vosotros también, hermanos míos, decidme: ¿qué anuncia vuestro cuerpo de vuestra alma? ¿no es vuestra alma acaso pobreza y suciedad y un lamentable bienestar?
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Mi pena es sencilla y nada misteriosa y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla.