Discreparé en algo. ¡Qué le vamos a hacer!

Un padre que abandona a su familia para emprender "grandes" aventuras...¡no es buen padre! En todo caso buen aventurero.

Un marido que abandona a su mujer por sus creencias no es buen marido. En todo cayo buen creyente.

Un educador que abandona la educación de sus hijos por educar los hijos de otros, no es buen padre, en todo caso buen educador.

Ningún buen padre abandona a sus hijos, ningún buen esposo abandona a su esposa. Un hombre que adquiere un compromiso DEBE ser honesto y cumplirlo. Siempre es mejor legar a los hijos la certeza de que nuestros padres fueron capaces de hacer frente a los compromisos contraídos.

Quizá el mejor legado que se puede dejar a un hijo es la capacidad y la posibilidad de ser libre en una sociedad libre que le faculte para desarrollar todas sus capacidades. Legar nuestros complejos, nuestras quimeras o nuestras limitaciones, no es más que transmitir a otros nuestros propios fracasos.

Un saludo