No es por tristeza, quizas por nostalgia, nostalgia de esa juventud que un dia corrio por mis venas, y porque estas melodias son casi eternas, sobreviviendo a modas y tendencias, sobreviviendo a esos formatos novedosos, actuales y recurrentes, dotandolas de una energia muy especial, porque son recursivas, como un cuadro de Escher, salvandose de la quema por el paso de los años, repitiendose una y otra vez, como un bucle sin fin.