Lo que son las cosas. Venía hoy con una intención reflexiva, pero ya se sabe como es de volatil "el mercado", el corto plazo impone. Así que voy a dividir en dos.
La primera, sobre la inteligencia. Me pareció muy inteligente el comentario de Hinojosa, que aunque a las simplezas parece desviar, no lo hace en absoluto. Relata brevemente una historia de los "remensa", esos "apestados" (¿suena la palabra...?) que un buen día dijeron que se acabó lo que se daba, y aunque los hacieran bailar, finalmente, con más y con menos son los que siembran la rebelión contra la servidumbre. Pagan su cuota por rebelarse, claro, siempre hay que pagar para conquistar algo. La historia tiene la virtud de enseñarnos a veces. ¿O alguien podría pensar que el "hereu" en Catalunya es solo una "institución folklórica", y no la la lucha contra la instalación del minifundio? Lo cual me prueba, una vez más, que el español es un pueblo inteligente. Como en todos los lugares, hay imbéciles, los que llaman "apestados" a los que se rebelan, o cuando no pueden aplastarlos dicen que "se han pegado un tiro en el pié", enarbolan espadas de plástico y "gestionan" con cara de guerra o desvergüenzas, según de quien se trate, reintegros de nada o permisitos de pesca. Siempre hay, hacen ruido pero no rompen una nuez.
El comentario de Pana es otro ejemplo de inteligencia, a 600 por cabeza nos va a tocar "rescatar" Bankia, y mientras el poder discute si es culpa de una u otra fracción, el poder hacer de cada uno se va viniendo abajo, y el poder de otros se va para arriba. Eso es el famoso poder. Poder comprar pan, libros, educación, cultura, vacacionar. Se "puede" cada vez menos, excepto para quienes "pueden" más y más. Poder. En tanto discuten las culpas de unos y otros, no "pueden" impedir que casi 100 mil millones de euros se hayan fugado de España en los últimos tres meses. Puede ser que porque sean "del poder"..., o porque no usen perros amaestrados, ejemplos de países "hijos", bananeros, atrasados, equivocados y al borde del abismo. Hay madres que creen que sus hijos son de su propiedad.
La historia enseña si aceptamos que nos enseñe. La realidad también. Es lícito tener interpretaciones distintas. Lo que debería ser obligatorio, es ser inteligentes.
Y me voy a quedar con lo que quería escribir, para esta noche.
Chau