Hay argumentos que a veces, siendo extremadamente simples, tienen tal contundencia que lo dejan a uno temblando.
Hace un tiempito se viene hablando en Europa sobre formas de "salir" de la crisis, "estímulos", "eurobonos", "project-bonos", se han escrito océanos de razonamientos en favor o en contra. Quito a los que tocan -tocamos- de oído. Quito a sospechosos como Krugman o Daniel Roubini -ese tonto que adelantó el nivel de crisis a que arrojaría al capitalismo mundial las subprime-, a los que se les ven las enaguas del marxismo solapado. Nó. Hablo de los Pin Arboledas, los Montoro, Vives, Scott, Manfred Neumann, Goudhart o Franceso Giavazzi, en general gente que no escriben para Le Monde Diplomatic sino más bien para The Economist. Rios de razones. Y uno, como un tonto, se los lee, trata de descular el peso argumentativo, de entender.
Y resulta..., resulta, que a fin de cuentas, todo está reducido a ejemplos sencillísimos como el de la cigarra y la hormiga, o como se multiplica de fácil el precio de un pollo.
Las verdades más evidentes, a veces las tenemos a la vuelta de la esquina.O en algún hilo del foro. ¡Como me gustaría saber tanto!
Chau