Jack Daniel´s (en tu honor)(parte 3/3)
Extiende su mano; una botella de Jack Daniel´s recién abierta.

-Se te nota que te gusto la idea…
-¿App… que te hace pensar eso?
-Es que tienes una sonrisa de oreja a oreja.
-No es por el whiskey, te lo puedo asegurar.
-Ah, ¿entonces me estabas viendo las nalgas?

Intento articular alguna palabra pero solo tartamudeo.

-¡Lo sabía! Además tu amiguito te ha delatado.

Deja la botella sobre mi regazo, se levanta rumbo a la mesa.

-Siéntete libre de mirarme cuanto quieras, de hecho te agradezco que lo hagas.

Y sin pudor lo hago; recorro sus talones, hago escala detrás de sus rodillas, doy un par de vueltas por sus piernas, la admiro de “pi” a “pa” ella se gira con unos vasos en las manos, aprovecho para perderme en la abertura que se produce al caminar.
Se detiene delante de mí, levanto la mirada hasta el momento fija en sus piernas para encontrar sus ojos, fue fácil adivinar lo que quería. Destapo la botella y vierto un poco en los vasos que ella sostiene, me entrega mi vaso y ella se sienta conmigo.
Doy un largo trago, cruzo mi brazo sobre sus hombros la atraigo hacia mí, permanecemos sentados mirando “Leaving Las Vegas” cada uno con sus recuerdos, de vez en cuando ella dice “sírveme más” rompiendo el mutismo entre nosotros.
Y aunque haya visto esta película un par de veces antes, es ahora cuando desarrollo empatía por ese borracho y le admiro por decidir morir y hacerlo. El corazón se me encoge y el dolor no pasa por el nudo que atraviesa mi garganta. Finalmente muere y yo bebo el contenido casi lleno del vaso.
Ella también apura el contenido de su vaso, lo deposita en el suelo y nos abrazamos con las toallas fuera de su lugar, echo la cabeza hacia atrás y siento el efecto soporífero del whiskey, da mil vueltas mi mente y me siento perdido, con un poco de miedo me aferro al sofá y en especial a ella.
Tambaleante intenta levantarse del sofá no sé porque razón sin embargo no lo logra, regresa de nuevo a su postura.

-¿Me ayudas a levantarme?
-Sí.

Estiro el brazo para que lo use de apoyo pero ni tengo la fuerza ni ella tiene la coordinación necesaria. Estallamos en carcajadas propias de los borrachos.

-Ya enserio ayúdame a pararme tengo que ir al baño.
-Ok, yo también.
Me levanto con pesadez y me siento muy alto como parado al pie de un abismo, agito los brazos intentando mantener el equilibrio, ríe y se retuerce.
Le ofrezco mis manos para que se levante, las toma y se levanta; agita las manos como si tratara de volar, ahora soy yo el que ríe.

-Deja de reírte, vamos al baño.

Asiento con la cabeza y ahora ella me sigue por el pasillo. Más bien ella me conduce como un muñeco de trapo.
Tararea una canción que no conozco con un ritmo lento y animado, llegando a la puerta del baño me gira, empuja la puerta con la cadera y da un paso atrás, soltándome.

-Las chicas van primero.

Sonríe coqueta y cierra la puerta.

Escasos segundos después reaparece en la puerta y con un ademan me invita a pasar, avanzo y le regreso una reverencia.
Ahora soy yo el que la empuja hacia la sala mientras tarareo una canción no aprendida. Se aparta de mi y de un salto felino se acomoda en el sillón, ocupo mi lugar junto a ella, impulsivamente beso su frente y la abrazo.

-Tengo una caja de Jack Daniel´s detrás del sofá, en lugar de hacer el súper compre eso.
Quiero preguntarle pero me trago mis dudas, la entiendo.
- Es mucho para ti sola, creo que tendré que ayudarte.

Ríe y me animo con su risa. Vuelve a llenar los vasos casi hasta el tope, apuramos el contenido de nuestros vasos, su semblante se torna rojo por lo bebido. Le hablo de nada y de todo, ella asiente y cuenta anécdotas graciosas, las toallas dejaron de cubrirnos hace un par de tragos, abandonándonos a nuestra suerte. El pudor se diluyo dejándonos en compañía de la lujuria y la soledad.

Lleva rato con las piernas cruzadas y yo miro su sexo poblado y siento el deseo invadirme lentamente.

-Me gusta tu vagina.

Intento retener las palabras pero escaparon de mi lengua. Lejos de molestarse separa las piernas.

-¿Crees que es bonita?

Asiento y acerco mis labios a su sexo para probarlo, masajeo su clítoris con mi lengua, ella respira aceleradamente, arquea la espalda, entierra las uñas en el sofá y en unos minutos entre gemidos me obsequia un orgasmo suyo. Relaja su cuerpo, estira las piernas, juguetea con mi pelo.
Pero mi lujuria sigue latente… Y retomo las acciones previas con más intensidad, sumando mis dedos hábiles a su placer, no me detiene me aprisiona con sus manos y cierra las piernas alrededor de mi, me estrangula con tanta fuerza y grita y se retuerce, el tacto dulce quedo olvidado, predomina la fuerza y el instinto salvaje.
Trato de separarme de ella sin embargo no me lo permite, acerca mas su sexo a mis labios, mueve las caderas pero tengo mas fuerza que ella y en vilo la levanto del sofá, se da cuenta y libera mi cabeza de sus piernas. Soy un animal y como tal no dudo en penetrarla, nada tiene que ver el “amor” en esto, si algún sentimiento esta con nosotros es la tristeza pero no pensamos en ello, el placer de nuestros cuerpos acalla pensamientos y dolores. Y si eso no basta nuestros gemidos lo hacen, frenéticos nos sacudimos en direcciones diferentes, le tengo impregnada en todo mí ser ¡la aspiro, la saboreo, la penetro!
Pasamos de una postura a otra sin apartarnos… Es demasiado, el roce de nuestros sexos, comienza a gemir con mas intensidad, comprendo que tendrá un orgasmo y muevo mas rápido la cadera, segundos después llega la Paz en medio de un clímax que me resulta eterno.

(En ese instante conocí a uno de los demonios que me atormenta)

Tumbado sobre su cuerpo, escucho su corazón latir, su sudor y el mio se mezclan en una extraña fragancia que invade la habitación, un par de lagrimas escapan de mis ojos…


El sueño se apodera de nosotros y nos rendimos a él, abrazo su cintura antes de cerrar los ojos.

Despierto para encontrarla abrazada con fuerzas a mi, la cabeza me da vueltas, mis sentidos embotados apenas y pueden divisar el reloj, recién amanecía cuando llegamos aquí y ahora esta oscuro. Tampoco tengo otro lugar al que quiera ir.
Cuando por fin nos levantamos, regresamos a la ducha como una pareja que hace esto todos los días, la besaba en cada oportunidad que encontraba y ella hizo lo mismo, nos unimos tanto sin saber mas del otro. Hay quien cree en las “Almas Gemelas” pero lo nuestro no llego al amor, lo nuestro fue “Sexos Gemelos”

De regreso en la sala, trato de preparar emparedados con la mermelada pero esta jamás llego al pan, iba de su cuerpo al mio hasta empalagarnos, hasta olvidar.

-Te amo.
- Yo también te amo.

Eso no fue amor, fueron las ganas que teníamos de escucharlo, que nos lo dijeran y creer que es verdad. Dolidos nos besamos y lagrimas sellaron ese beso. Abrimos otra botella de Jack Daniel´s para brindar sin palabras por el desamor experimentado.

“Que se valla a la chingada ese pendejo”
“Que chingue a su madre esa puta”
Decían nuestros ojos.

Furiosos buscamos la paz de nuevo en el sexo, claro esta que no la encontramos pero la buscamos como desesperados. Dijimos mas falsos “Te amo” por los que ya no podríamos volver a decir. Al amanecer pasamos de la furia a la ternura, todo eran suaves caricias, lindas palabras, gestos tiernos y por fin le vimos el fin a esa segunda botella de whiskey.

Dormimos hasta entrada la tarde, ella no pidió explicaciones y yo no le dije nada ¿Para que?
Hablamos del futuro de un “nosotros” que podría existir si nos lo proponíamos. Como buenos extraños no gusto la idea, nos vimos “juntos por siempre”
Y el terrible final llego a nuestra utopía, no quería apartarme de ella pero tuve que hacerlo, acordamos volver a vernos una semana después en la estación, pensar y decidir si habría un “nosotros” Le dije que la amaba antes de irme, como si con eso se hiciera realidad todo lo sucedido, ella también lo dijo, quizás con la misma esperanza.

Esa semana que estuvimos separados no hice más que extrañar el tiempo con ella y llorar por ver a mi ex esposa en brazos de otro. Anhelaba volver a verla, lentos y agonizantes transcurrieron los días.

Por fin el día acordado llego, antes de las 7 de la mañana estaba en aquella banca, esperando, nervioso, las manos me temblaban, el pulso lo tenia agitado, el aire no alcanzaba a llenar mis pulmones, termine sentándome y poniendo la cabeza entre las rodillas.
Paso la hora mas larga de mi vida y ella no apareció, a las 9 me fui del lugar triste. Todo el camino pensé en que debí haber ido a su casa a buscarla, cuando me di cuenta ya estaba en el trabajo, ese día salí de trabajar hasta las 11 de la noche, no quise molestarla a esa hora.

A duras penas dormí… Mil veces me latió el corazón antes de tocar a su puerta, sin embargo lo hice. Nadie apareció. Si estaba, no quiso a abrir la puerta, desanimado me fui, tratando de respetar su elección, aunque no la entendía.

Tarde otra semana en volver a reunir el valor necesario para buscarla, de nuevo de pie frente a su puerta, toque aquella puerta pero el candado me advirtió que no había nadie dentro, sentado frente a la puerta, fume un cigarrillo impregnado de desesperanza, un Tsuru blanco se detuvo frente a la casa, un hombre con gafas oscuras sale del auto, me mira extrañado, camina con paso lento.

-¿Eras su amigo?
El sujeto de las fotos…
-Bueno, ya no importa….
Pega un moño negro en la puerta y se marcha.
by kofhy