No tanto que sea pecado, pero si de mal gusto. Al menos a mi no me gustaría que mi compañero de asiento en el transporte fuera dando rienda suelta a sus instintos.
No tanto que sea pecado, pero si de mal gusto. Al menos a mi no me gustaría que mi compañero de asiento en el transporte fuera dando rienda suelta a sus instintos.