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2. Antecedentes.
Para 1618 Venecia había cambiado drásticamente su política internacional. Los intentos de expansión colonial se habían reducido a algunos puertos de Apulia, como Monopoli y Ostuni, conquistados durante la guerra de la Liga de Cognac. A este conflicto siguió casi un siglo en el que Venecia renunció a la expansión y se contentaba con preservar lo que todavía poseía.
Cuando Giovanni Bembo, héroe de Lepanto, se convirtió en Dogo de Venecia, todo cambió. En ese momento Venecia se encontraba envuelta en sus operaciones en el Adriático contra los uskoks. Aunque se podían ganar algunas victorias aisladas contra estos piratas, para poner fin a este problema Venecia requería la colaboración de Austria, lo que hasta ese momento no se había dado. Bembo era muy consciente de ello, puesto que en 1593 había comandando la flota a cargo de las operaciones contra los uskoks, y en aquel entonces había escalado la guerra, bloqueando los puertos austríacos de Fiume y Trieste, donde estos piratas vendían su botín.
Pronto Bembo tomó otra decisión controvertida: apoyar a Carlos Manuel, duque de Saboya en su intento de asegurarse los marquesados de Montferrat y Mantua, aprovechando una crisis dinástica de sus gobernantes, los Gonzaga. Con motivo de la muerte de su yerno Francisco IV, Duque de Mantua y Montferrato, Carlos Manuel tomó posesión de éste último marquesado. Pronto los españoles, aliados de los Gonzaga y en apoyo de Ferdinando, hermano de Francisco, intervinieron y forzaron al duque de Saboya a evacuar Montferrato, pero éste contraatacó invadiendo la Lombardía para sufrir una completa derrota en 1615 a manos de Juan de Mendoza y Velasco, marqués de la Hinojosa. Aún logró salvar lo conquistado gracias a la intervención gala y veneciana, que le convencieron para que firmara un tratado de paz, garantizado por ambos estados. Dicho tratado, que dejaba a Carlos Manuel en posesión de Asti y otras plazas conquistadas, no era del agrado del gobierno de Felipe III, que lo rechazó, y le costó el cargo al marqués, que terminó siendo reemplazado como virrey de Milán por Don Pedro de Toledo, marqués de Villafranca, con ordenes de aplastar al duque de Saboya a cualquier precio.
Protegida y ayudada en el flanco francés por el mariscal Lesdiguières, antiguo hugonote, Saboya se las apañó para resistir mes tras mes. Villafranca tenía el apoyo naval de Don Pedro Tellez Girón, duque de Osuna y virrey de Nápoles. Huelga decir que la ayuda que Venecia prestaba a Carlos Manuel sentaba fatal a Villafranca y a Osuna, y convertía a la Serenísima en objto primordial para los españoles, que de paso ajustaban cuentas con Venecia por sus ataques contra Austria.
Con la definitiva derrota de Carlos Manuel en Vercelli, se apañó una rápida paz en 1617 por la cual cada bando devolvía sus conquistas, y Montferrat era restaurado a Ferdinando de Gonzaga, duque de Mantua, el hermano de Francisco.
Pero antes, en diciembre de 1616, Osuna le pidió permiso a Felipe III para enviar a su marina privada a atacar en corso a los venecianos. El monarca y su ministro, el Duque de Lerma, aprobaron el plan a condición de fuera una operación privada y que la flota operara bajo la bandera personal de Osuna. Así durante todo el verano de 1617, la flota del duque operó en el Adriático sin hallar resistencia, saqueando a su placer y cortando el comercio a su antojo. Venecia sólo podía protestar vehementemente a través de su embajador en Madrid. El Rey deploraba públicamente estos ataques, que estaban fuera de su control, pero secretamente los apoyaba. Al final de la temporada, la flota de Osuna regresó a Nápoles.
En Septiembre de 1617, Bembo había fallado en sus estrategias, que habían estado por encima del poder real de Venecia. La guerra de Mantua no había producido ningún resultado concreto y la guerra contra Austria había fracasado en conseguir su objetivo principal, la reconquista de Gradisca, impedida por la llegada de Wallenstein. Las pérdidas venecianas eran graves, pero al menos se obtuvo de Austria el reasentamiento de los uskoks y la quema de sus barcos. El tratado de paz se firmó en Madrid el 6 de noviembre de 1617. El rey español sería garante de la paz y se comprometía a poner fin a los ataques de Osuna, cuya flota permaneció en puerto durante 1618.
Última edición por W.Anonymous; 01-may.-2012 a las 02:32
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