Las comidas eran la oportunidad para los ricos de demostrar su fortuna por la variedad de los alimentos, y la elegancia del comedor.


El desayuno Victoriano contaba con alrededor de nueve platillos, solían ser abundantes, y además recién preparados, porque recordemos que no existía refrigeración en la época.

Un desayuno podía contar con: Aves, pescados, carne y huevos frescos, así como de frutas frescas, leche pan, jamones, chuletas, salchichas, tocino, huevos, pescados, mermeladas y tés.

Entre la aristocracia los platos eran todavía más numerosos y los desayunos podían prolongarse durante horas. En lugar de agua, se acostumbraba tomar cerveza con los alimentos, ya que a esta última se le consideraba un líquido fermentado más puro que traía menos enfermedades.

En la época victoriana se comía en abundancia.

Se trataba de servir el desayuno en bonita porcelana, mientras que las teteras y cubertería eran de plata; la mesa era bonitamente decorada y se observaban la educación y los buenos modales.

El desayuno era la comida más importante del día. La siguiente comida era la cena(mas pequeña), aunque algunos tomaban el té por la tarde con pancitos y pastelitos.

Un típico desayuno Ingles, que es el remanente del desayuno victoriano.