Lo dicho: esta chica, Asia Bibi, tiene suerte dentro del infierno en que vive, porque su caso ha saltado a la prensa occidental y tiene algunos apoyos (mismamente, este libro-testimonio en el que se publica esta injusticia). Aun así, ya se ha pasado muchos meses en la cárcel, y tendrá que huir del país si sale viva de ella. Muchas (y muchos) no habrán tenido esa suerte.