ORO BLANCO (CONTINUACIÓN)

4 --- EL REINO IMPENETRABLE

Siempre se señaló como asiento de Dinastía Tucman el bosque tropical del Gran Tucumán de antaño. “El Impenetrable”. Una grandiosa y soberbia selva (ahora en peligro de extinción último pulmón ecológico de Argentina) Allí en El Impenetrable ocultábase según tradición el "Oculto Gran Tukman". El gobierno ya sea colonial español o argentino posterior, tenía con estos monarcas itinerantes y su padre mitológico un serio rival fantasmal. Inexistente y existente al mismo tiempo. Cualquier rebeldía o abandono de tareas imprevistas, era orden de los Tukman. Pudo eliminarse con rapidez y sangre a Monctezuma y Atahuallpa… pero no a los Tukman. Pues no puede eliminarse mediante sangre... A los mitos.

Reyes—Dioses inalcanzables. Inalterables. Continúan ocultos en su selva impenetrable y enmarañada, mientras quede algo de ella... Ordenan. Protegen. Mandan. Vienen. Parten. Su mitología es muy rica y podemos rearmarla, reinterpretarla, pues ya no hay prejuicios en su contra. Ya no hay partidas de soldados pertrechados hasta los dientes, tras las huellas de una monarquía que no existe en este mismo plano donde nosotros vivimos. Ellos no existen en nuestra dimensión. y por ello es imposible encontrarlos.

5 --- EL MITO

El Gran Tukman (como el Gran Hermafrodita masónico y también Osiris a quien le faltaba el pene) tuvo sin cópula por partenogénesis a una muy copiosa descendencia. A saber : 4 hijos, 8 nietos, 16 bisnietos... y así hasta 40. Hasta que el Inca (quien era “non tan sancto”) les quitó su reino, su territorio y su economía. Su medio de vida basado en la venta y exportación de sal comestible de la Salina Grande (Oro Blanco del País de la Sal) al Reino Charcas de Bolivia que era su mejor cliente. Desde un punto de vista no mitológico y racional, el Reino Tukman tenía una autonomía plena hasta la expansión del Incaísmo hacia el 1200 o 1300 de nuestra era. Cuando Europa también vivía dos finales trágicos : la extirpación de Cátaros y Templarios, aquí en Sudamérica se extirpó asimismo al Reino Tucman.

El Incario decidió poseer ese País de la Sal y con razones de políticas pragmáticas que eran “non tan puras”, se apoderó de esta propiedad privada de la comunidad Tucman. Desde aquel momento los Reyes Tucman se retiran y se “aíslan” en la selva, conformando un mando mítico de dioses-reyes, tal como llegan hasta nosotros. La historia del Reino Tukman nunca podrá ser escrita. Pero sí descripta. Podemos describir al mentado Gran Hermafrodita o Gran Tucman, padre ancestral de cuarenta Tucman, como a un autócrata, de carácter teocrático. “Aislado”. Habitante de una isla real o mítica, vinculado al agua, a la lluvia, alos grandes ríos. Dios marino de agua dulce en tierra adentro, a quien nadie puede ver. Pero él envía continuamente a sus hijos para distribuir periódicamente con generosidad : lluvia, cosecha, flores y pájaros. Abundancia.

Los Caciques Tucman en su sapiente benevolencia trazaron un período de tregua. Casi olímpica. Dijeron : “Llegamos cada cuatro años o cada cuarenta años”. En este ciclo de cuatro hijos y cuarenta descendientes, se asienta el período de sequía que invade Argentina y puede tornarse de húmeda en seca o de seca en húmeda, por obra de los Caciques Tucman . Pues Tucman es ...¡Selva!... Y cuando ellos se ausentan largo tiempo... llega la ¡Sequía!

El Cacicado Tucman como dinastía se traduce en buen castellano, como un reino ecológico. Detrás de ellos al partir, se retiran también las lluvias, el rocío, las flores y las aves ¡Se han retirado los reyes míticos! ...Los Tucman. Pero volverán. Un día regresan con el agua y la vegetación. Con el rocío y el canto de las ranas. Tal es la leyenda. Tal el mito. Y tal los hechos ecológicos, nuestra región tiene una larga tregua menor de cuatro años y una mayor de cuarenta años donde las lluvias embellecen sierras y pampas, el horizonte se azula y el colibrí adorna las mañanas. ¡Son los reyes del Tucumán que han regresado! su nombre mismo habla de riego y vergeles. De selva y lluvias torrenciales. El Tucumán llega, se establece y se va. Entra y sale. Viene y parte. Tal como el mito antiguo de los Caciques Tukman lo condiciona.

6 --- EL DRAGÓN BLANCO

Este salinar, rico y disputado “Oro Blanco” propiedad privada del Gran Tucman, agrandó su figura política y mágica. El tenía, como todo dios pagano que se precie, su propio guardián. Un feroz “cancerbero” encarnado en la figura de un yaguareté blanco, albino, hecho de sal. Una mole gigante salina, igual en forma a un dragón. Monstruo blanco que vigilaba de noche a la Salina Grande, evitando la substracción desautorizada del polvo prodigioso. En tiempos prehispánicos tenía la figura de un yaguareté albino (tigre guaraní selvático) y en tiempos hispánicos se lo identificó con un animal mítico europeo : el Dragón de la Salina, temido por los lugareños.

Un dragón vigilante ...Un monstruo... Un ser mitológico y devorante por su mole salina. En este punto el Reino Tucman y su Gran Hermafrodita, vuelven tortuoso y simbólico, a un hecho real. Cualquier intruso que intentaba apoderarse del tesoro comestible, era devorado por el dragón. De manera tal que creando el mito, los guardias del lugar apostados, tenían una justificación fácil para deshacerse del ladrón.

El Tucumán o Tocumen libre e histórico, gran reino, ya había muerto a la llegada del español, pues pertenecía a ese tiempo ilímite donde subyacen las culturas precolombinas. Este reino fue un gran constructor de mitos para transmitir antiguos mensajes. Fue el Incaísmo quien lo borró del devenir —hecho muy imperial— porque no quería pagar la sal. Y como siempre hacen los socialistas “estatizó” el salinar. Lo “desprivatizó”, eso que hoy día tanto se critica. También lo borró de la historia, del recuerdo vivo y fue allí cuando se refugió en el mito. Como hicieron los galos con su pasado histórico que conformó sus leyendas vivas.

Sin embargo después de ello y en medio de la evangelización, la leyenda del “Dragón de la Salina” tomó otra vez cuerpo con toda su furia pagana para ahuyentar ladrones. Fue incorporado a la mitología criolla y evocado en el escenario por los gauchos arrieros, quienes nunca pasaban solos por el salinar. Siempre iban en compañía numerosa, se persignaban, oraban avesmarías y padrenuestros, pedíanle permiso al Dragón de la Salina para seguir el camino. Y en ese sincretismo religioso donde ellos sentíanse cómodos, continuaban la marcha nocturna hasta el nuevo sol.

7 --- DINASTÍA SAGRADA

Con una Dinastía gobernante que vive en dos planos, el antiguo Tucumán ha dejado su sello indeleble. Más rápidamente se quebró luego de la conquista, la imagen del Inca, que la de los Reyes Tukman. Dentro de ese contexto puede exponerse una temática fantasmal, o predisposición a transferencia de un plano a otro como si una puerta estuviese abierta y es posible transitar con frecuencia por ella. Como una puerta abierta al mundo desconocido, al mundo precolombino.

Y en ese climax real e irreal, donde flotan de tiempo en tiempo sus fantasmas, el Tucumán de antaño tiene su voz, sus juegos, sus tragedias. Su vida de siglos. Reúne a sus habitantes de sur a norte y los consuela en sus sequías o los arrulla en el torrente de sus crecientes. Como un ángel tutelar, liberador de tragedias ecológicas, donde transita de tiempo en tiempo :

“Algún enviado de los Reyes T K M N”

… Para traer de nuevo a esta región la fertilidad, el canto de las ranas, las mariposas, el rocío, los colibrí, la lluvia benefactora que hará florecer las pampas, serranías y champas con su luciente lozanía.

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Alejandra Correas Vázquez
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