Tras escuchar el domingo un serio monólogo de mi hijo sobre la progresiva invasión de lugares no míos cada vez que reviso papeles, no me quedó más remedio que prometer dedicar un día a la semana a ordenar, por lo que entre ayer y hoy comencé. A ver..., que yo sé donde está cada cosa, pero admito que algo de razón tiene en cuanto a que no las dejo en su lugar anterior luego de encontrarlas. De modo que me puse.
Tengo faena para unos días. Pero en medio de mis intentos por iniciar el órden, fui hallando cosas que guardo desde hace tiempo, siempre pensando que en algún momento me serán utiles. Unas cuantas fueron decididamente al canasto, otras a mi escritorio para cargarlas más adelante en este cacharro, otras van a otro estante para definir su orientación. Encontré, por ejemplo, un escritillo de hace no menos de tres años, pero bueno, será para otro día.
En tanto, surgió un sobre con folletos de hace unos años también, de una bodega que me invitaron a visitar en Huesca, y que fuí, y donde recuerdo que aprendí unas cuantas cosas sobre el vino -el de ahí, buenísimo, y el de no ahí, las historias-, además de conocer un poco de aquellos parajes. Si la memoria no me es infiel, creo que alguna vez se conversó un poco en este lugar sobre vinos, tendría que revisar, casi seguro que sí porque tengo en la memoria algun post de Pana reivindicando el Txacolí.
Pensando en el vino -bebestible que me gusta mucho aunque hace un año que vengo extremadamente cuidadoso con el alcohol-, me acordé de alguna forera que creo que ya no está, que me invitó a que, cuando visitara México me invitaría a un vinillo en su piso, pero bueno, entra tanta obligación, ir a Mataró, ir a Barcelona, ir a Olot, ir a un lado y a otro, no he podido hacerme un tiempo para México. Ya lo haré, me tienen que llegar en algun momento unas chapitas de coca cola.
Derivó mi cabecita hacia otras cosas del vino, y me acordé..., porque hay frases que a uno se le quedan grabadas, seguro no serán las mejores para definir algo, pero vaya a saber por qué, son las que quedan, las que a uno le grafican mejor algo. Tengo de esas frases, por ejemplo "Siempre en cucliyas te miró mi pena...", brillante, para mí. O "nunca tendrás un macho que por vos, se haga chorro..."..., esas cosas. Pero lo del vino, a eso iba. Decía, "y cuando lloren las viñas para que rían los hombres, he de volver en las copas, he de mojar las bocas de mis viejos compañeros, y tal vez de la que quiero y no me pudo querer". Llorar las viñas para hacerse en risa..., una pasada.
En fin, nada. Los acomodos, ordenar las cosas.
Chau