Para mí el Dios de muchas religiones es una caricatura de lo que yo creo que es. No creo en un Dios que interviene para salvar un niño y es indiferente a la muerte de miles de millones.

No creo en un Dios que tenga que atender a las oraciones egoístas de algunos.

Creo en un Dios como creador, creo que como tal nos es absolutamente imposible comprenderlo. Creo, sin que lo pueda justificar, en un Dios que ama a su creación y en ese sentido, para mi, todas las religiones tienen visos de verdaderas, y son importantes porque su amor se basa en el amor de los padres a sus hijos para transmitirlas.

Me dan risa las pretensiones de todas aquellas religiones que creen ser las únicas verdaderas y miran por arriba o peor, ven como enemigos a aquellos que son de otra religión o de ninguna.

Para mí ninguna religión es completamente verdadera. Pero la parte importante, la de amor a la creación, a la vida, a nuestros hijos, esa para mi es una verdad enorme y común a todas las religiones, cuando son llevadas como corresponde. Cuando hay fanatismo, ya sabemos, lo primero que se pierde es el respeto a la vida.