Hay O.T. y o.t.; si son de esos con mayùscula bienvenidos sean.:biggrin:
El Lambrusco no lo puedo tomar porque me destroza el estòmago y los intestinos y, como son los ùnico que tengo, los cuido. Cierto es que es màs para mujeres por lo dulzòn y espumante; siempre lo evito, aunque si tiene un gusto atractivo. Yo prefiero el vino seco a menos que sea para después de comer. Pero, normalmente, no soy muy amigo de tomar vino o alcoholicos, por un recuerdo familiar triste; los tomo entre amigos o en enotecas; a veces, como aperitivo, tomo un prosecco en el bar.
En supermercados es muy raro encontrar un vino italiano bueno porque los conservante lo deterioran y se siente la picazòn de la garganta al tomarlos; si uno los toma sin conservantes para la garganta es como tomar agua; en eso los franceses han logrado un mejor equilibrio o un mejor conservante. De todos modos, entrar en una enoteca de vinos italianos es "entrar y no querer irse". Hay una grandìsima variedad de vinos esquisitos y de una calidad que raramente se encuentra en los supermercados; para eso es mejor ir a las cooperativas, distribuidores de vinos sin conservantes o directamente al productor; el conservante los arruina casi siempre.
Acà a la vuelta de casa hay un distribuidor de vinos sin conservantes y tienen Raboso, rico pero de gusto muy invadente, Cabernet Sauvignon, muy bueno y Merlot, ideal para carne. Como blanco tiene solo el Chardonay, que es muy usado. Cuestan un euro y medio el litro.
El "limoncello" (lease limonchelo) es un licor a base de limòn que nace en el sur de Italia donde los cìtricos vienen especialmente agraciados por la naturaleza. No es un vino y a mi me gusta. Si después de cena no pido un limoncello pido un "sgroppino", caracterìstico de aquì cerca, del Veneto, que es a base de helado de limòn y vodka; los uso como digestivos.
Saludos.





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