Ayer mientras esperaba sirvieran los alimentos me dio por añorar la sopa de moras de la abuela, el apetito se fugo y termine tomando una jarra de limonada helada, como un recuerdo suele llevarte en tantas direcciones, nadie como ella para hacer esa sopa y el arroz blanco, nunca me queda como a ella, supongo que es por la dedicación y el cariño con los que me guisaba.




