Cita Iniciado por Justice Ver Mensaje
Siéntete libre de explayarlos, que tengas esas dudas con respecto a la palabra de Dios me parece delicado, considérame tu servidor para discutir cuanto gustes al respecto.
- La Biblia es un libro teológico (Adán y Eva probablemente no existieron realmente pero figuran en el relato del Génesis para explicar diferentes cuestiones relacionadas con la antropología cristiana). De igual modo que, hay diversos textos bíblicos que contienen diversos géneros literarios... no conviene olvidarse de que cada género literario se interpreta de un modo no compatible con otros -no es lo mismo una metáfora, que una fábula, que una crónica, que un relato, que una carta, etc.-

- A través de las figuras de Adán y Eva se explica la creación, que no el origen. Porque el concepto de "creación" es teológico, y el de "origen/evolución" es científico.

- La Iglesia católica no defiende el modelo creacionista, hace ya bastante que no defiende esa tesis; ahora que, eso no quiere decir que se defienda la tesis de Monod, y el azar y demás tesis que vetan a Dios. Estaría más por la tesis finalista de Chardin (Principio Antrópico).


Personalmente, el creacionismo y el cientificismo... son errores de interpretación. La ciencia y la fe son complementarias... pero no bajo esos 2 prismas (creacionista y cientificista).



Mira, para más info: http://www.elmundo.es/especiales/200...seccion44.html

Te saco un estracto:
"El Pontífice que tuvo el arrojo de pedir perdón y rehabilitar a Darwin fue Juan Pablo II, el Papa perdonador. El 24 de octubre de 1996 Wojtyla reconocía públicamente que el evolucionismo «es ya más que una sola hipótesis». Todavía entonces, algunos fundamentalistas católicos se escandalizaron. Y es que, durante muchos siglos, la Iglesia había sostenido y explicado el origen del Universo y de la especie humana ateniéndose literalmente al relato bíblico del Génesis, en el que Dios crea el mundo en siete días y al hombre del barro de la tierra.

Aunque también es cierto que, en el último cuarto del siglo XIX, un colectivo de clérigos y científicos católicos había apostado por conciliar el evolucionismo con la fe. Era el darwinismo católico. Con eximios representantes también en España, como el sacerdote Juan González de Arintero (1860-1928) o el cardenal Primado de Toledo, Ceferino González y Díaz Tuñón (1831-1894).

Estos y otros importantes eclesiásticos del evolucionismo cristiano tuvieron que hacer frente a las duras críticas de sus adversarios. Por ejemplo, la escritora Emilia Pardo Bazán, lanzaba, en 1877, una soflama contra ellos en la revista católica 'Ciencia Cristiana'. Pero los conciliadores se fueron imponiendo también en el seno de la Iglesia y esta tendencia alcanzó su culmen en la obra del jesuita francés Teilhard de Chardin. Y la consiguiente 'bendición' por parte de Roma.

De hecho, a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965) y sobre todo de la explicitación del Papa Wojtyla, la fe cristiana no tiene dificultad en asumir el evolucionismo. Con una condición: que se admita una acción peculiar de Dios que determina el paso de lo que es animal o lo que es persona mediante la infusión del alma humana. Lo que en ningún caso puede admitir un cristiano es un evolucionismo puramente materialista, que no explique la diferencia esencial entre el hombre y los demás seres inferiores."