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ma iaia...
Ma iaia, a.c.s., sentenciaba pelín crípticamente que S.M.I. Алексáндра Фё́доровна Poмáнова {nacida, S.A.S. Victoria-Alexandra-Helena-Louise-Beatrice, Alix, von Hessen und bei Rhein, Prinzessin von Hessen-Darmstadt} había demostrado MÁS allá de toda duda CUÁN fanáticamente agradecida y CUÁN, por ello, incondicionalmente entregada le ya estaba cuando, ¡a pesar de su cuna!, ni un poro acusó el humanamente insufrible HEDOR que invadió su augusto cabinet... Una de las imperiales servantes, testigo del momento, dijo que ¡aquella PESTE a rata muerta hace pocos días! le obligó a vender su alma al Diablo para conseguir no vomitar; y eso que ella, a diferencia de su imperial ama, NO le había besado repetidamente sus asquerosas zarpas ni, ¡muchísimo menos, por supuesto!, acabó, llorando y puro éxtasis de total y absolutamente sincera emoción, besándole ¡aquellas puercas botas!
Mais..; la servante, mirando face to face a las amigas que no tenían el honor de servir TAN alto, se ponía verdaderamente sería para decir:
-"Pero..; ¿cómo estaríais vosotras ante quien, hasta de lejos y no más diciendo "pare de SANGRAR", ha SALVADO la vida a vuestro ÚNICO hijo ya en más de una ocasión y que, hoy mismo, cuando ya TODOS los médicos le habían desahuciado, no más ha llegado él y le ha acariado el pelo ha vuelto ipso facto a la VIDA?, ¿eh?"
La EVIDENCIA se imponía: NADIE ignoraba que, ¡incomprensiblemente!, era así.
Incomprensiblemente, bien sûr; ¿quién con dos dedos de frente y un mínimo de fe podía pensar que aquel ser endemoniadamente puerco y bestialmente obsceno que hasta hacía cuatro días vagabundeaba borracho y gritón por la capital imperial {y a quien era público y notorio hacían caso Анна Александровна Вырубова y sus amiguitas SÓLO porque tenía el animal portento que tenía entre las enguarradísimas piernas} podía conseguir algo de los Cielos? ¡Si se sabía a ciencia cierta que hasta había abandonado a su suerte mujer y tres hijos y que sólo adivinaba si le preguntaban si acabaría borracho como una cuba!
Pero, ¡aún más incomprensiblemente, vraiment!, el heredero imperial ¡incluso MEJORÓ!; y, la zarina pudo recibir las aclamaciones de sus súbditos con el fruto del cumplimiento de su augusto deber al lado MUCHAS veces.
La servante, hablando con suficiencia y hasta con desprecio, dijo de los médicos imperiales a sus amigas: "dicen que NO comprenden". Ella, plegándose a lo obvio, había visto ya CUÁN, como mínimo, peligroso era dudar del PODER que, ya no le cabía duda alguna, Dios o el Diablo habían dado a la mega-penetrante mirada de los ojos hirientemente azules de Григо́рий Ефи́мович Распу́тин; y, prudente, prefería ningunear a los médicos imperiales.
Y, llegado el momento, las amigas de aquella servante pudieron oirla diciendo, como era en masse sabido les escupía día sí y día tambien aquel ser a los varones de la nobilitas rusa, que, ¡vamos..!, ¡si no tenían "ni una sola gota de sangre rusa" ni lo suficiente para ser tenidos por, al menos, hombres!
¿Saben, mes amis/es?; dicen que aún no se había lavado NUNCA (salvo si se puede considerar lo lavaban quienes le, literalmente, lamían) aquella horrorosa noche noche del 29 de diciembre de 1916... No es humanamente imaginable, pues, lo que tuvieron que soportar S.A.I. el Gran Duque Дмитрий Павлович Романов y el príncipe Фéликс Фéликсович Юсýпов, Юсýпов и Граф Сумакóров-Эльстон, mientras esperaban que, ¡de un a vez ya!, el veneno en el vino le hiciese efecto.
NO le hizo efecto alguno (y, eso que habían usado uno para matar elefantes). Bueno..; se EMBORRACHÓ.
Le dispararon hasta que se quedaron sin balas. Pero.., pero.., pero, ¡SANGRANDO y agujereadísimo!, les PERSIGUIÓ cuando ellos, ATERRORIZADOS ya, sólo quérían huir.
Dícese que ¡los alcanzó! Pero ellos, ¡las fuerzas que da el desbocado PÁNICO!, lograron dejarlo, eso les pareció.., cadáver.
Eso les seguía pareciendo cuando lo envolvían, al lado del helado río, en una alfombra... Pero, JURARON que sus ojos estaban MUY horriblemente VIVOS cuando no pudieron nunca decir si el miedo o la realidad les hizo patear, CHILLANDO, el fardo que, rompiendo el hielo, se HUNDIÓ en las gélidas aguas del río (la autopsia certificó que había muerto ahogado -y, de paso.., que no eran histéricas quimeras pasto de diván de psiquiatra lo que decían haber visto y hasta palpado algunas dames de la corte-).
En los meses que le quedaban de vida al heredero imperial, damas y caballeros, NUNCA más gozó del grado de hasta salud que llegó a gozar cuando aquel ser, ¡su confesado «íntimo amigo» y único «médico personal» deseado!, estaba cerca para sus «hipnosis curativas». Y, a la zarina JAMÁS le extrañó ¡nada de lo que vino después! porque, devenida ciegamente fatalista, siempre repetía que él ya le había anunciado que cuando él desapareciera TODO acabaría «envuelto en una nube negra e inmerso en un profundo y doloroso mar de lágrimas».
NO: ma iaia, a.c.s., ¡NO decía, en este caso, que "los caminos del Altísimo son inescrutables"! Ni tampoco permitía que, en su presencia, alguien lo dijese o siquiera lo diera a entender.
Pero, nunca ocultó los hechos. Y eso, en alguien como ella, la HONRA y me hace sentir muy, muy, muy orgulloso de llevar su sangre.
Siempre, en cualquier caso, a su disposición, damas y caballeros.
Jaume de Ponts i Mateu
Última edición por Jaume de Ponts i Mateu; 17-ene.-2012 a las 10:41
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