A la Mechi la raptaría y la encerraría en una biblioteca de confianza.
La travesura consiste en preguntar sobre lo leído cada tres horas, indefinidamente.
¡Te volverías locoooooooooooooooooo!
Números. Números. Números y más números.
---
Mientras estuvieramos viendo el cine, diría: 'Ay, se me cayó mi chocolate', y que te amarro las agujetas... jajajajaja...